El aula de estudio de Náutica se queda pequeña, queja habitual entre los alumnos que la visitan casi a a diario para estudiar. Ni siquiera las dos horas más que la sala permaneció abierta en la pasada época de exámenes han logrado satisfacer la demanda de plazas del único aula de los campus coruñeses en servicio de madrugada y en la que suele haber colas de universitarios a la caza de alguno de los 200 puestos de los que dispone. El resultado del seguimiento del uso de la sala realizado por el vicerrectorado de Estudiantes durante el pasado mes de febrero, con el horario ya ampliado, es concluyente. «No tiene capacidad para cubrir toda la demanda y es necesario abrir otra», aseguró Miguel Ángel Simón, vicerrector de Estudiantes. Dos opciones El Servicio de Obras busca ya, también en el campus de Riazor, un local en el que instalar la segunda sala de estudio. Los técnicos barajan varias posibilidades. Una de ellas es liberar espacios del Centro Universitario de Riazor (CUR), el edificio que antes ocupaba la Escuela de Empresariales y que ahora alberga la universidad para mayores y los estudios de posgrado, para instalar el aula. La segunda opción consiste en habilitar la nueva sala en el mismo edificio en el que se encuentra la primera y abaratar así los costes de su puesta en marcha. Según explicó Simón, el objetivo es doblar el número de plazas existentes ahora. Promesa electoral La creación de nuevas aulas de estudio era uno de los puntos del programa de José María Barja en su candidatura a rector en las pasadas elecciones. La ampliación del horario de las salas en los períodos previos a los exámenes y su apertura durante los fines de semana, aún pendiente, también formaban parte de sus promesas.