Lo primero que Fernando Arenas recordaba de Zunzunegui fue que nada más llegar a su establecimiento, el día 12 de agosto por la tarde, le preguntó: «¿No creerá usted en esa leyenda de gafe que tengo?». «Por supuesto que no», le contestó el joven librero, aunque, por si acaso, no le dio a firmar en el libro de visitantes ilustres. Uno de los clientes de la librería, también precavido, le rogó que no pusiese su nombre en la dedicatoria del libro, por lo que Zunzunegui sólo escribió «con la amistad del autor». Tampoco, sin saber por qué, se le hizo la entrevista habitual en La Voz de Galicia que aparecía en la sección Cinco minutos de charla , y que firmaban en aquella época los periodistas Orestes Vara o Vicencio (Vicente Leirachá). Cubierta Las novelas de Zunzunegui tenían, además, una cubierta ciertamente fúnebre, pues en su mayoría eran de color negro, con el título en un rojo saltón que parecía sangre. Casi todas ellas fueron publicadas por la editorial catalana Noguer, además de algunos títulos en la colección Austral, de Espasa Calpe.