Máscaras que tenían delito

Carlos Fernández A CORUÑA

A CORUÑA

FERRER

Historias de A Coruña | Aquellos bandos de carnaval «Queda prohibido que los hombres se disfracen de mujeres y las mujeres, de hombres», ordenaba la autoridad municipal en las fiestas de 1904

21 feb 2004 . Actualizado a las 06:00 h.

Durante muchos años, los carnavales estuvieron regulados por bandos, mayormente dictados por los gobiernos civiles y ayuntamientos. Por ejemplo, en el hecho público por el municipio coruñés en febrero de 1904 se decía lo siguiente: «No se consentirán máscaras, que con sus disfraces, acciones o palabras, ofendan la religión, la moral y las buenas costumbres. Tampoco se permitirán máscaras con trajes o disfraces de autoridades, funcionarios o subalternos de las órdenes civil, militar y eclesiástica. Se prohíbe que las máscaras usen armas y espuelas, aunque el disfraz lo requiera, así como el uso de confetis multicolores. Cualquier agente de la autoridad podrá exigir que se quite el antifaz la máscara que no guarde el debido decoro». Y añadía: «Queda prohibido de la manera más terminante arrojar objetos que constituyan molestia para las personas, especialmente el uso de los artefactos denominados tirabalas o de otros medios parecidos». Finalizaba con una advertencia muy comentada: «Asimismo, quedará prohibido que los hombres se disfracen de mujeres y las mujeres, de hombres». Difícil orden La apostilla última era esclarecedora: «Este bando se dicta para evitar disgustos y procurar que reine el orden -cosa ciertamente difícil- durante los próximos días de carnaval». La guerra civil del 36 congeló las expansiones festivas de los coruñeses, a pesar de quedar la ciudad en la tranquila retaguardia gallega. Por ejemplo, a comienzos de 1937, La Voz publicaba una nota del Gobierno Civil por la que se prohibían terminantemente los carnavales, pues «no se compaginan con la vida de sacrificio que se debe llevar por los que están salvando a España y a la civilización cristiana». Inmoralidades sin cuento El final de la contienda bélica no atenuó la prohibición. En febrero de 1940, el periódico insertaba una nota del Gobierno Civil advirtiendo de las sanciones a las que se exponían quienes se disfrazasen. Comentaba, además, que «estos bailes y mascaradas se prodigan hasta altas horas de la noche haciendo abundantes libaciones que degeneran el ambiente, produciéndose groserías, blasfemias e inmoralidades sin cuento». Ya en los 50 se llegaría a la liberal decisión de prohibir los carnavales en calles y lugares al descubierto, pero autorizarlos bajo techo. Una circular del Gobierno Civil coruñés, de febrero de 1.951, señalaba: «Quedan prohibidos los carnavales callejeros, aunque se tolerarán en privado los bailes de sociedades recreativas con trajes de época que no constituyan disfraz y sin velar el rostro en ningún momento».