HERCULÍNEAS | O |
21 feb 2004 . Actualizado a las 06:00 h.PLATEA número 6 del Rosalía. Actúa Kiti Manver, protagonista de Una habitación luminosa llamada día. Fuera del teatro hace frío (domingo 15, 20.30 horas), pero dentro se te hiela la sangre: dentro, el partido de Hitler conquista el poder en Alemania con el 37% de los votos. Estamos en 1932 o en 1933. Suena un móvil en el Rosalía. Regresamos al año 2004. Alguien tose y alguien carraspea. Los nazis dictan bandos contra los judíos, contra los enfermos, contra todos. Arrancan los desfiles. Palizas y deportaciones. Intermedio en el Rosalía. Son las 21.45 horas de un domingo cualquiera en A Coruña. En el pasillo, cuchicheo y cigarrillos. Vuelve la función: hay calvas en un teatro antes lleno a rebosar. Claro, produce Antonio Resines, pero esto no es Los Serrano. Aparecen esvásticas y saludos nazis. Hitler arrasa Europa. Cae el telón. El público se retira, silencioso, a sus hogares. Es domingo 15 de febrero. 23.00 horas en Riego de Agua. En la calle se habla de un penalty a 600 kilómetros. Gol de Figo. Será pura coincidencia, pero esto es lo que dijo Kiti Manver entre líneas: a poco que el ser humano se descuide, le meten un gol por toda la escuadra. Domingo, 22 de febrero. Calle Real. Faltan tres semanas para las elecciones. laureano.lopez@lavoz.es