? aquellos que les gusta vivir al rojo vivo y prefieren plantar fuego sin necesidad de pedir permiso a los servicios forestales de la Xunta, deben andarse con ojo. Si los llegan a pillar, y dependiendo del tamaño de su hoguera y de la peligrosidad de la misma, su bolsillo va a llevar un serio varapalo. Las sanciones administrativas que pueden llegar a pagar oscilan entre los 300 y los 3.000 euros (500.000 de las antiguas pesetas). Pero, eso no es todo. Si la fogata se les va de las manos y acaba convirtiéndose en un incendio de grandes dimensiones en el que pueden correr algún peligro vidas humanas, los infractores pueden ser juzgados por la vía penal. Esto supone que podrían ingresar en la cárcel, además de pagar la multa y los daños causados. Recomendación Este tipo de fuegos incontrolados suelen tener a veces un desenlace fatal. Desde los servicios forestales recuerdan que, en alguna ocasión, el autor del incendio sufrió graves lesiones que le provocaron la muerte, por lo que recomiendan a los que quieran realizar quemas que tomen todo tipo de precauciones.