Posturas ante la vida

R. D. Seoane A CORUÑA

A CORUÑA

Reportaje | Yoga para embarazadas en el centro cívico de San Diego Las futuras madres aprenden a respirar, a serenarse y ponen a tono su cuerpo para dar a luz

27 ene 2004 . Actualizado a las 06:00 h.

?ntre la biblioteca, el club de mayores, el baile, las manualidades, la cocina y mil y una oportunidades más de ocio y tiempo libre, el yoga pone un punto y aparte en la vorágine de actividades de ocio y tiempo libre que ofrece el centro cívico municipal de San Diego. Hay silencio, sobre todo, en la sala del edificio que acoge tan particular taller. Tanto que parece molestar hasta la voz a medio tono. Dentro, en la jornada inaugural del curso, cinco mujeres. Faltan siete más, a incorporar en próximas sesiones. María Eugenia, meloso acento argentino, es la maestra de la práctica hindú. Elvira, Trinidad, Belén y Beatriz, las alumnas. Todas están embarazadas. «El yoga siempre se personaliza -cuenta la profesora- no marcaría diferencias por estar embarazada con quien tiene un problema de columna o por una prótesis, porque siempre hay que adaptar la práctica. Aquí, la ventaja es que todo el mundo necesita los mismos cuidados especiales». Cambio Algo de eso es lo que buscan estas mujeres. Algo especial precisamente en un momento de revolucionarias consecuencias en la rutina diaria. «Están viviendo un cambio muy importante», añade María Eugenia. Por supuesto, no faltan las posturas más conocidas de la célebre práctica -algunas imposibles-, aunque siempre condicionadas por el tamaño que va alcanzando el vientre. «A veces alguna actividad parece frustrante, porque nos hace encontrarnos con nuestros límites, pero si uno lo vive saludablemente, aprende a respetarse». En eso hay mucho de entrenar la sensopercepción, una especie de capacidad personal e intransferible que las futuras madres pretenden desarrollar en esa particular conexión con su bebé. Peso «La barriga pesa igual», bromea Elvira. La vida crece dentro de ella desde hace ocho meses. Había practicado algo de yoga antes de la gestación y se apuntó a las clases en noviembre pasado, cuando se estrenó el taller en San Diego y en la ciudad. «Elasticidad» contesta cuando se le pregunta qué encuentra en cuarenta y cinco minutos de clase, dos veces a la semana. «Esto no sustituye a la preparación al parto -insiste Eugenia-, puede ayudar, pero es el médico el que debe decidir e indicar una cosa, otra o las dos a un tiempo». Preparación Ir adaptando la musculatura a la nueva fisonomía, sobre todo la espalda, y preparar el cuerpo para el alumbramiento son algunos de los valores añadidos de esta milenaria práctica que, además, está íntimamente ligada a la introspección, a la relajación. Por algo una de sus máximas es que el yoga enseña a curar lo que no se puede aguantar y a aguantar lo que no se puede curar. Pero hay más. Todas comparten por la barriga inquietudes y miedos. «Esto también es un espacio de encuentro», cuentan. Dudas y experiencias se ponen a menudo en común en un entorno en el que «creo que logran sentirse acompañadas», dice la profesora. El temor al momento del parto hace resoplar a más de una. Quizás por eso todas se aplican en aprender a respirar para cuando llegue ese momento que se hace esperar nueve meses.