En directo | A Fábrica de Perillo
21 ene 2004 . Actualizado a las 06:00 h.Fue industria cervecera y conservera. Daba a la ría en la zona conocida como muelle del Inglés. Pasó el tiempo y la producción se transformó en cultura. Una chimenea recuerda aquel pasado obrero. Ahora, por derecho, es uno de los emblemas culturales del Concello. Es A Fábrica. Los tripulantes de esta nave de Perillo tienen todo a punto para que se suba el viajero. Son las cinco de la tarde y una chica atraviesa la avenida de Santa Cristina con su violonchelo. La clase va a comenzar en el primer piso. En la planta baja, Marcos, de diez años, llega desde San Pedro de Nos para asistir a natación. «Me lo paso bien», asegura, aunque mira de reojo a los que llegan con sus instrumentos musicales. Pronto dará el salto. Quiere tocar. Algunos padres aprovechan las horas de clases para utilizar el cíber o consultar guías en las que se puede decidir el próximo viaje. Multidisciplinar Si algo tiene el centro cultural A Fábrica de Perillo, en plena Santa Cristina, es que es multidisciplinar y para todos los públicos. Antón Tenreiro, responsable del Xuventude, Turismo e Deporte del Concello de Oleiros, ejerce de guía de un edificio que esconde multitud de puntos en los que se guisan todo tipo de actividades. «Ademais do que se ve, hai que ter en conta todo o que se xenera de portas afora. Os concertos. O cine...», explica Tenreiro, que destaca el carácter de lugar de reunión para todos los vecinos. Pero sin salir al exterior las cifras permiten hacerse a la idea de que A Fábrica es parte esencial de Oleiros. 224 matriculados en música. 72, en danza. 269, en natación escolar de primaria e infantil. 63, en la escuela de remo. Así, a lo largo del día, los oleirenses que pasan por alguna de las dependencias se multiplican en búsqueda de los múltiples servicios presentes. A primera hora de ayer por la tarde, el gimnasio era el lugar más bullicioso. Los componentes de la escuela de remo se afanaban en sus entrenamientos y hasta se grababan en vídeo sus ejercicios para una actividad promocional. Mientras, dos pequeños asistían a una clase de clarinete y, al lado, sonaba la percusión en otra aula. Así, cada día, despegan y aterrizan las ilusiones de esta auténtica factoría de sueños de Oleiros.