Acusan a un soldado de vender droga en un cuartel de Cádiz

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El militar coruñés estaba destinado en un Tercio de la Armada El fiscal de la audiencia gaditana solicita seis años de prisión para el imputado

17 ene 2004 . Actualizado a las 06:00 h.

Seis años de prisión es la pena solicitada por el fiscal de la Audiencia Provincial de Cádiz para un soldado coruñés, de 26 años de edad, acusado de vender droga en un acuartelamiento de la Marina, en donde estaba destinado. El juicio se celebra este lunes en la capital gaditana y el militar será defendido por los abogados coruñeses Víctor Espinosa y Jorge Vázquez Vila. La investigación sobre el posible narcotráfico en el cuartel se realizó a instancias de la Guardia Civil, al sospechar que otro compañero del soldado coruñés aprovechaba sus viajes a Valencia, de donde es natural, para aprovisionarse de importantes pastillas de éxtasis que después vendía a diversos compañeros del cuartel, asegurándoles que se las dejaba a mejor precio y de más calidad que las que conseguían en Cádiz. Practicado un registro en las taquillas de los soldados, se encontraron en la del militar valenciano dos bolsas que contenían millar y medio de pastillas, con un valor, antes de su distribución, de casi 16.000 euros. Doce encausados En un principio, el juez de instrucción imputó a una docena de soldados, entre ellos al valenciano y al coruñés. El primero y principal acusado ingresó en prisión desde el primer momento, pero los otros quedaron en libertad. Sin embargo, y tras varias declaraciones, el fiscal decidió acusar sólo a dos de ellos, el valenciano y el coruñés. Para el primero pide una pena de diez años y multa de 36.000 euros, y para el segundo seis años y multa de sólo 18 euros. Fue en ese momento cuando los padres del soldado gallego recurrieron al bufete de los dos abogados coruñeses, para que se encargaran de la defensa de su hijo. El fiscal asegura que este último era cómplice de su otro compañero, para facilitar la venta y distribución entre sus colegas del cuartel. Consumidor Los abogados defensores del militar coruñés solicitan la libre absolución, al considerar que no existe prueba alguna que lo pueda incriminar. Incluso el propietario de las pastillas afirmó siempre ante el juez que ninguno de sus compañeros se dedicaba a vender. La defensa también alega que el coruñés era consumidor habitual de las pastillas y que las compraba para su propio consumo. A través de la investigación sólo se ha detectado que en su taquilla había cuatro o cinco pastillas, no se concretó el número exacto. La mínima cantidad de droga que se le encontró al soldado sirve de base a la defensa para asegurar que eran para su comsumo y que, en el caso de que diese alguna a otros compañeros, no es suficiente para acusarlo de tráfico de drogas.