En directo | Charla «estelar» en Zalaeta Una conferencia de la astronauta norteamericana Jan Davis hace volar la imaginación de los alumnos de primero de bachillerato del instituto Ramón Menéndez Pidal
16 dic 2003 . Actualizado a las 06:00 h.Arranca la charla y Jan Davis pide que levanten la mano los alumnos que quieren ser astronautas. Nadie iza el brazo, como si todos tuviesen los pies atornillados a la Tierra. Hora y pico después, la viajera espacial de la NASA se despide entre los aplausos entusiastas de los estudiantes y se escucha la voz de uno, quien lanza una propuesta a los compañeros: «¿Nos vamos a la Luna de excursión de fin de curso?». Y todos ríen. Muchas rifas tendrán que vender... Los alumnos de primero de bachillerato del instituto de Zalaeta acabarán yendo de excursión a Mallorca, ese clásico destino estudiantil, pero lo importante es que Jan Davis ha hecho volar hacia el espacio la imaginación de la chavalada, que pregunta a la directora del insti , Berta Estrada, si puede pedir autógrafos a la superwoman , doctora en Ingeniería, piloto y, guau o guay, astronauta. Pues claro que se puede. Consejo para Vanessa Vanessa Morán traspasa la frontera del autógrafo y ruega también un pin de la NASA. Antes no levantó la mano (¿quién se atreve a dar el cante entre adolescentes?), pero su sueño es ser astronauta: «Pero va a ser imposible porque me atasco con las matemáticas», explica. Le dan el pin y se hace una foto con la viajera especial, y seguramente el abrazo de Jan sea el contacto más estrecho que Vanessa tenga en toda su vida con el espacio. O no. Porque quizá la joven siga el consejo que la astronauta ofreció durante la charla: «Si tenéis un sueño, no dejéis de luchar nunca por él. La NASA me rechazó en las dos primeras entrevistas». A la tercera fue la vencida, y acabó viajando tres veces al espacio y dando 445 vueltas al planeta Tierra. Pero entre esa tercera entrevista y su primera misión medió un mundo, un planeta de trabajo. «Para llegar al espacio hay que entrenar un mínimo de cinco años», contestó Jan, durante la charla, a la pregunta de una alumna. Cabeza abajo Los estudiantes también se interesaron por las consecuencias de la falta de gravedad. «Desplaza todos los fluidos de las extremidades al torso, y te sientes como si estuvieses cabeza abajo, pero el cuerpo se adapta enseguida», explicó Jan, que vestía un polo que lució en uno de sus vuelos. De «inteligente» calificó la pregunta de una alumna que quiso saber para qué se viaja al espacio. Pues «para entender el efecto de la falta de gravedad, para desarrollar medicinas o para mezclar materiales distintos de una manera que no se puede hacer en la Tierra». Sorprendida se quedó cuando le preguntaron si en el espacio se envejece más rápido. «Habría que viajar muy lejos para saberlo», respondió. «¿Por qué en las imágenes de los astronautas en la Luna no se ven estrellas?», planteó un joven. Y la experta le aclaró que en ese satélite «es siempre de día, aunque parezca que no al carecer de atmósfera y estar siempre oscuro». «Creo que alguno de ustedes, en el futuro, será astronauta», se despidió Jan. ¿Quizá Vanessa si mejora en mates ?