Análisis | La discriminación del aeródromo local AENA amplía las pistas en otras ciudades españolas, pero se niega a hacer la misma obra en A Coruña mientras pierda pasajeros
12 dic 2003 . Actualizado a las 06:00 h.?a famosa mano negra que sobrevuela Alvedro desde la noche de los tiempos vuelve a posarse en el aeródromo coruñés. Sólo así se explica que Fomento amplíe la pista de Melilla por la misma razón (la pérdida de pasajeros) que utiliza para retrasar una obra idéntica en Alvedro. El secretario de Estado de Infraestructuras, Benigno Blanco, reiteró el jueves que la pista coruñesa no crecerá en metros mientras no lo haga en miles el número de viajeros. En claro contraste, Francisco Álvarez Cascos colocó el pasado 15 de mayo la primera piedra de la ampliación de la pista del aeropuerto de Melilla. Prestigiosa publicación Según se pudo leer en la prestigiosa revista Avión Revue , ésta fue la causa de la mejora: «Tras el descenso de pasajeros, Fomento ha puesto en marcha un plan de mejoras de sus instalaciones con el objetivo de recuperar cuanto antes las cifras de tráfico alcanzadas años atrás». En 1997, pasaron por el aeropuerto melillense 351.569 pasajeros. El 2002 lo cerró con sólo 208.612. Y Fomento acudió al rescate de este aeródromo, pero no hace lo mismo en el caso coruñés, pese a que Alvedro cayó de los 654.092 viajeros del 2001 a los 532.301 del pasado año. La pista melillense pasará de 1.347 metros a 1.465 con esta mejora, en la que Aeropuertos Nacionales (AENA) invierte más de 13 millones de euros. Las altas instancias políticas han cambiado la vara de medir en los últimos tiempos. En diciembre de 2001, Francisco Cal Pardo, director de AENA, presentó el Plan Director de Alvedro. Entonces anunció al alcalde de Culleredo que la pista se ampliaría porque Fomento lo consideraba necesario si se sobrepasaban los 600.000 viajeros, cifra que se superó precisamente ese año. Sólo cuatro frecuencias El campo de vuelos de un aeropuerto con mucho menos tráfico, el de León, también será ampliado. Las obras se adjudicarán antes de final de año y permitirán despegar a un aeródromo que actualmente sólo cuenta con cuatro frecuencias. Pasará de los 1.600 a los 2.220 metros, y por tanto superará en longitud a la de Alvedro, anclada en los 1.940, lo que la convierten en la segunda más pequeña de la España peninsular, sólo superada por la de San Sebastián, cuya ampliación entraña múltiples complicaciones técnicas e incluso territoriales. En el caso coruñés, el único obstáculo es la desidia y la contradicción de los que prometieron y ahora no cumplen.