Piezas de plastilina y personajes famosos adornan los nacimientos La factoría de la Coca-Cola también se ha sumado a la decoración navideña
12 dic 2003 . Actualizado a las 06:00 h.?ues ahí la tienen: una muestra de los mejores portales de toda la ciudad. La cosa tiene belenes. Si no han tenido oportunidad de coger la ruta de los Reyes Magos, ésta puede ser una buena ocasión para peregrinar con los ojos. La primera parada podría ser la Institución Benéfico Social Padre Rubinos. Sor Ángeles padece artrosis desde hace unos años. «Me tienen que operar de las manos», comenta mientras sigue colocando musgo en las esquinas de su gigantesco belén. Lleva más de cuarenta años trabajando para esta institución. Antes, lo hacía en el otro refugio, pero «el mar nos echó del refugio viejo». Allí era un chico el que armaba el belén. «Yo veía cómo lo hacía y así fui aprendiendo», cuenta. Sor Ángeles tomó el relevo y, desde entonces, vuelca toda su ilusión en montarlo cada año: «Es que a ellos les hace mucha ilusión». Ellos son los ancianos que acoge la residencia Padre Rubinos. Su administradora, María del Mar García, comenta que «estas fechas son muy duras para ellos», de ahí que no escatimen y utilicen los pocos recursos con los que cuentan para darles una Navidad por todo lo alto. Además de las luces y villancicos, habrá marisco, champán y regalitos. Aún así esperan que la gente se vuelque con las ayudas, «porque de verdad que hacen mucha falta», comenta María del Mar. Cualquier cosa es bienvenida en Padre Rubinos. Otra parada de rigor es el belén municipal. Se inauguró ayer, a las cinco de la tarde. Nada más pasar las puertas del ayuntamiento se lo encontrarán, como cada diciembre. En él el famoseo se esconde entre el musgo. Sólo le hará falta aguzar la vista para saber quién es quién, aunque las figuras nuevas no llegarán hasta el 23 de diciembre. Casi se acaba el recorrido, pero todavía quedan dos visitas indispensables. Una de ellas es en el Sporting Club Casino, cuyo nacimiento también se encendió ayer, entre champán y los cánticos de su Coral Polifónica. La otra cita es con los más pequeños. Las manos de los niños coruñeses consiguieron crear figuras de plastilina en un taller organizado por la biblioteca infantil de Durán Loriga. En la biblioteca, hasta Herodes se volvió de plastilina: con tanto niño por allí y no hizo ni acto de presencia.