El pulso de la ciudad Papá Noel visitó el colegio Sagrada Familia. Las amas de casa se reunieron. El Corte Inglés presentó su moda de fiesta y Matogrande tiene un nuevo restaurante
09 dic 2003 . Actualizado a las 06:00 h.No me dirán que no huele a Navidad. Tanto es así que ya me daba a mí en la nariz que Papá Noel se iba a dejar caer hoy por algún sitio. Así que me acerqué al colegio Sagrada Familia, aguzando el oído por si escuchaba el mítico Jo, jo, jo. Al final me sirvieron de guía los gritos de emoción de estos chavales de 3 a 5 años que, ansiosos, esperaban la llegada del gordinflón . Unos cien chiquillos saludaron y recibieron a Papá Noel -y a sus caramelos-. «¿Y tú qué quieres por Navidad?», preguntaba. Las motos y las muñecas se llevaron la palma. Si ustedes tenían alguna duda sobre el espíritu de las fiestas, pregúntenle a Gerardo lo que es tocar la campana con ímpetu. Como había hecho muchas travesuras este año, Papá Noel, en lugar de darle carbón, le dio la campana, para que la agitara a gusto. En fin, no me hagan mucho caso, pero estoy casi segura de que vi un trineo aparcado a la salida del colegio. ?ues nada, las amas de casa se reunieron ayer para repasar las cuentas y las muchas iniciativas que realizaron durante este año. La cita tuvo lugar a las cinco y media, en el salón de actos del centro de estudios Caixa Galicia, en Ronda de Nelle, y no sólo se abordaron cuestiones del pasado. La presidenta, Begoña Bonet, dejó claro que les sobran iniciativas de cara al próximo curso, pero que muchas están pendientes de la ayuda de la Administración. Eso sí, darán continuidad a una línea de trabajo que ya abordaron: la atención de los discapacitados. La iluminación es importante, dentro y fuera de la pasarela. Por si no se fijaron, ayer, por fin encendieron el alumbrado navideño. Muy distintas eran las luces que iluminaron el desfile de presentación de la moda de fiesta de señora y caballero de El Corte Inglés. Todos los asistentes disfrutaron de una copita de champán, para brindar por las fiestas. Algún afortunado incluso se llevó un lote de regalos para poner debajo del árbol. Otra moda fue la que imperó en el nuevo restaurante que se ha abierto en Matogrande. A los invitados a la inaugaración del Calus se les envió una servilleta para asistir a su puesta a punto. «Fue una broma», me aseguró uno de los dueños. Y yo que casi me planto allí sólo con ese atuendo. Sus propietarios, Daniel Lage, Jesús Rama, Miguel Pino y Adriana Cabeza no podían estar más contentos porque su apertura fue todo un éxito. «Es un local precioso», me comentó el que lo había decorado. Tiene razón, pero ¿qué iba a decir él?