Los puntos negros de la bahía

Juan Gómez-Aller A CORUÑA

A CORUÑA

Los acantilados de Mera y O Portiño, las zonas más castigadas por las caídas accidentales al mar El accidente de dos jóvenes en la Marina recuerda al que sufrió un matrimonio hace tres años en Sada

08 dic 2003 . Actualizado a las 06:00 h.

El mar se cobra con frecuencia en la comarca un silencioso tributo en vidas. Los dos jóvenes que viajaban en el Seat Ibiza que acabó bajo el agua en la Dársena estuvieron a punto de añadirse a esa lista, que engrosó hace sólo una semana un hombre al caerse desde el paseo marítimo. El goteo de nombres es constante. Tanto, que hasta la ciudad se ha forjado ya sus propios héroes. Son de O Portiño y no podía ser de otro modo: el barrio marinero ha sido durante décadas el más castigado por este tipo de tragedias. Fernando Guillemet y Manuel Pérez salvaron la vida de un joven de 21 años hace casi dos años. Un golpe de mar se los había llevado a él y a su padre mientras preparaban sus cañas en las rocas de O Portiño, y ellos consiguieron atravesar la marejada y rescatar a J.A. Romero justo cuando empezaba a hundirse bajo las olas. Su padre, Juan Romero Aroca no tuvo esa suerte. Tampoco la tuvo Luciano López, que pescaba tres meses después sobre la misma roca, la de A Lagarteira, que vio desaparecer a los Romero. Un golpe de mar se lo llevó. Tres meses después el mar se cobraba a otro hombre de O Portiño, Luis Franco Abuín. Mera Sólo los acantilados de Mera compiten con los de O Portiño en tragedia. En 1999, un coruñés que pescaba con su hijo y otros dos hombres junto al faro cayó al mar. Domingo Veiga fue rescatado por después por el Servicio Marítimo de la Guardia Civil y trasladado al Juan Canalejo, donde ingresó en estado muy grave. Poco después moría. Tres años después, el 16 de enero del 2002, dos hermanos eran arrastrados por el mar mientras pescaban robalizas en los acantilados de Seixo Branco, también en Mera, y morían ahogados. Otro de los puntos negros de esa lista está en los muelles del puerto en A Palloza. Hace tres meses murió allí Edmundo Núñez, un coruñés que mientras paseaba por la zona se sintió indispuesto. Idéntico escenario Justo en el mismo lugar se había ahogado Ricardo Lale, un carralés que murió tras caer al agua en diciembre del 2001. De todos los accidentes de este tipo probablemente el que tuvo mayor alcance fue el ocurrido en diciembre del 2000. El coche en el que un matrimonio que circulaba por el puerto de Sada cayó al agua y comenzó a hundirse. De nada sirvieron los desesperados intentos de la pareja por salir del vehículo, ni de los obreros que acudieron a auxiliarlos. El coche quedó flotando unos minutos, mientras un grupo de personas intentaba izarlo con una grúa. La pareja falleció ahogada en su turismo, que quedó volcado en el fondo de la dársena sadense. Héroes Allí, en el puerto de Sada, se había forjado un año antes otro de esos héroes. Dos hombres, padre e hijo, se encontraban pescando en el muelle cuando el progenitor resbaló, se golpeó contra las rocas y quedó sumergido e inconsciente bajo el agua de la dársena. Su hijo, de 25 años, se lanzó inmediatamente a socorrerle y consiguió sacarlo de la bahía.