HERCULÍNEAS | O |

01 dic 2003 . Actualizado a las 06:00 h.

NO VOY a hablar del estrafalario y pintoresco Prince. Me refiero a esa pequeña sensación de normalidad que cualquier elemento habitual es capaz de transmitir. Por ejemplo, el leer el periódico siempre a la misma hora, comer en tu restaurante favorito, utilizar esa camisa de la buena suerte para reclamar una dosis de fortuna,... Un símbolo en peligro de extinción es el 981. Si la torre de Hércules o la estatua de María Pita sintetizan la idea de coruñesismo universal, el prefijo telefónico es esa pequeña parcela que, aunque sea a través del cielo, permite decirte, con cierto orgullo, bien es verdad, cuál es el origen (o el destino) de la llamada en cuestión. Sin embargo, el progreso, en forma de demografía, ha colocado contra las cuerdas la continuidad de la tradición. Ya no hay números suficientes en A Coruña para mantener en lo alto ese pequeño pabellón. Hace meses que empezó la deserción masiva obligatoria hacia el 881, que, aunque bonito y rimbombante, dista mucho de sonar con la musicalidad de su predecesor. Quizá, por falta de costumbre. Admito el pero. Por eso, uno se siente feliz por haber conseguido salvar un pellizco de ese pasado con una simple petición a la comercial. Ya tengo mi 981. Gracias francisco.espineira@lavoz.es