En recuerdo de Ángel

CÉSAR WONENBURGER

A CORUÑA

CRÍTICA MUSICAL | O |

29 nov 2003 . Actualizado a las 06:00 h.

LLEGÓ quizá un poco tarde, pero llegó, que es lo importante. En su cuarto programa de abono, la Sinfónica quiso rendirle un merecido homenaje al crítico Ángel-Fernando Mayo, recientemente fallecido. Precioso, lleno de cariño, respeto y admiración, el retrato que del más apasionado de los wagnerianos traza Carreira en su comentario, y muy acertado el programa: aparte de su amor infinito hacia el autor de Tristán e Isolda , Ángel sentía una devoción no menos auténtica por Beethoven y Strauss. La guinda la puso López Cobos, un director que ya ha dicho que desearía vincularse más estrechamente a la Sinfónica: la afición estaría encantada de tenerlo por aquí en más ocasiones, no hay más que escuchar. El zamorano disfruta haciendo música y eso se transmite de un modo único, tanto a la orquesta, que lo adora, como al público. Con una orquesta que en sus manos adquiere un plus de ductilidad, hizo un Strauss antológico, de un lirismo sobrio, contenido en Capriccio , con un sonido bellisímo, y un refinado y a la vez teatral sentido del humor en El burgués¿ , donde volvió a brillar ese lujo de concertino que es Massimo Spadano. Tras la versión light del compositor de Bonn que ofreció la temporada pasada, López Cobos regresó con Egmont al Beethoven más vigoroso, a partir de una sólida y bien contrastada obertura. Egmont es como una vuelta a Fidelio , pero menos interesante. La soprano Raquel Lojendio, de voz pequeña pero bien proyectada, y Jordi Dauder como experimentado narrador contribuyeron al éxito de esta segunda parte. Palacio de la Ópera. Sinfónica de Galicia. Obras de Strauss y Beethoven. Jesús López Cobos, director.