Crónica | El «Adonia» realiza su primera escala en la ciudad El trasatlántico, con capacidad para 3.000 personas, ofrece a los pasajeros cuatro piscinas, trece bares, restaurantes, teatro, sala de fiestas y hasta un centro comercial
26 nov 2003 . Actualizado a las 06:00 h.Tomar una sauna, comprar un Miró, ir al teatro, bañarse en cuatro piscinas, jugar al black jack, disfrutar de una pizza recién hecha a las dos de la mañana... Todo eso, y bastantes cosas más, pueden hacerse cada día a bordo del Adonia , un trasatlántico de última generación, construido este año, que ayer realizó su primera escala en A Coruña. Como es costumbre en todas las primeras visitas, la consignataria Rubine e Hijos organizó una recepción oficial en el buque, a la que asistieron los responsables de la Autoridad Portuaria y representantes de otras instituciones. Tras el intercambio de regalos, el capitán, Richard Fennelow, explicó las características básicas del Adonia . Doce plantas, 280 metros de eslora y capacidad para 2.200 pasajeros y 900 tripulantes, lo que lo sitúa entre los cruceros más grandes del mundo. El barco mostró su majestuosa figura en el puerto entre las ocho de la mañana y las seis de la tarde. Con viajeros británicos en su mayoría, partió el lunes de Southampton y se dirige al Caribe. Llegará en seis días a las islas Vírgenes con una velocidad de 21 nudos, unos 35 kilómetros por hora. Un paseo rápido por el interior de esta ciudad flotante despierta en cualquier mortal el deseo de sumarse a la travesía. ¿Pero cuánto cuesta? Fennelow indicó que, dependiendo del tamaño y la situación de los camarotes, existen tarifas desde 1.000 a 3.000 euros, a pensión completa para 17 días de viaje. Claro que, como en todas las vacaciones, los gastos pueden doblar el presupuesto. El tiempo en alta mar pasa despacio y las tentaciones se multiplican en el Adonia a babor y estribor. Por ejemplo: trece bares, buffet abierto las 24 horas, sala de Internet a 25 euros la hora, discoteca, centro comercial, Casino, heladería, salón de belleza, SPA... Todo sin dinero en efectivo, cargándolo en la cuenta y en libras esterlinas. También hay lujos gratuitos: gimnasio, biblioteca, jacuzzi , románticos paseos por cubierta... El presidente del Puerto, Guillermo Grandío, invitó a Fennelow a volver. El marino se mostró encantado con esta «city de Champions».