?argarita Martínez estaba cocinando cuando se produjo el incendio, poco después de las 21.30 horas. «De repente, la terraza y la cocina se tiñeron de negro», explicó, a la vez que relató que tuvo noticia de lo que sucedía cuando se asomó a la ventana y vio cómo los vecinos le hacían señas desde la calle. Es una de las residentes en uno de los primeros del número 37 de Sagrada Familia. Junto a sus familiares, abandonó pronto la vivienda. Lo hizo sin grandes problemas, no como los inquilinos de pisos más altos, que confesaron haber sentido miedo mientras abandonaban sus casas por las escaleras. Un vecino del tercero que estaba viendo el fútbol recibió instrucciones de los bomberos a través del telefonillo. Le dijeron que cerrara puertas y ventanas y que no se moviera de casa. «Eu non me quedo aquí», acertó a exclamar, y optó por abandonar la vivienda y aguardar en la calle, junto al resto de sus vecinos -muchos de ellos en zapatillas- a que los bomberos concluyesen su trabajo, para lo que fue necesario cortar la calle al tráfico.