El día más largo en Betanzos

Alberto Mahía A CORUÑA

A CORUÑA

ESTUDIOS BLANCO

Crónica | Luto oficial por la muerte de los tres jóvenes en accidente El abatimiento por la trágica desaparición de tres vecinos se palpa en todas las calles de la villa. El tanatorio vivió escenas de profundo dolor

08 nov 2003 . Actualizado a las 06:00 h.

Betanzos es un pañuelo. Húmedo de lágrimas. No hay dolor comparable. No se habla de otra cosa que de la desgraciada muerte de esos tres vecinos que conocían todos y que salieron a divertirse a A Coruña y al regreso murieron en la autopista. La noticia de que tres jóvenes de la localidad habían perecido en la A-9 de madrugada despertó a los vecinos. Sus nombres corrieron de boca en boca a partir del mediodía. En las cafeterías se daba razón de quiénes eran, de las familias a las que pertenecían, de las amistades y trabajos que tenían. Ya por la mañana se sabía que Andrés, el conductor, era el hijo de Andrés, el dueño de Pinturas Pir; que Alfonso tenía una niña de un año y tres meses, y que Jesús, el pequeño de 16 años, no tenía pensado salir con ellos, pero su hermano lo convenció. También conocían al primo de estos últimos. Inseparable hasta ayer. Iba a ser el cuarto ocupante del vehículo accidentado, pero estaba cansado y prefirió irse a casa. La prudencia al volante de la que siempre presumió Andrés llevó a los brigantinos a especular con las causas del accidente. «Tuvo que quedarse dormido», decía un vecino. Otro apostaba por la posibilidad de que «alguien hiciese una mala maniobra, los echase de la carretera y se diese a la fuga». Todo Betanzos se lamentaba. Todos conocían a las víctimas. Y muchos se acercaron a la funeraria y velatorios La Merced para dar el pésame. Mucha juventud a las puertas, todos compañeros de los fallecidos. La familia, dentro. Destrozada. Los padres y hermanos tuvieron que ser atendidos por personal sanitario al sufrir crisis nerviosas. Los momentos más dolorosos se vivieron a la llegada al tanatorio de los padres y hermanos de las víctimas.