Los otros mundos posibles

César Wonenburger A CORUÑA

A CORUÑA

Crítica | Concierto en familia

18 oct 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

Cualquier iniciativa es buena, siempre que se plantee con rigor e imaginación, si se trata de acercar a los más pequeños a la música culta; máxime, teniendo en cuenta que esta imprescindible iniciación no suele darse ni en la casa, donde no hay tiempo para estos ni otros descubrimientos trascendentales, ni en la escuela, que ha abdicado definitivamente de su deber de formar personas capaces de apreciar lo bueno que ofrece la vida, como el arte de los sonidos. De ahí el interés y la oportunidad del concierto didáctico celebrado ayer, sobre todo por su carácter innovador. La propuesta consistía en presentar a los niños un cuento en forma de poema, de la escritora argentina María Rosa Mó, en una admirable -por lo bien conseguida- síntesis entre narración, danza, pintura y música. La partitura de Juan Vara, uno de los compositores gallegos de ahora mismo más queridos por el público, refleja dos de las constantes de su obra: el sugerente hechizo de la nocturnidad y la voluntad de gustar. Emoción Sus siempre seductoras, bien construidas partituras, en las que emplea admirablemente los colores de la orquesta para crear un discurso sutil y bello, persiguen más la emoción -¿y qué hay de malo en ello?- que el intelecto. Aquí Vara supera con creces el reto, más que de ilustrar, de contribuir a tejer, con los otros elementos en acción, el mundo onírico de esa Julieta que un día quiere ser pájaro y otro mariposa, como ocurre con los niños, a quienes aún no se les ha aplicado el rígido corsé de una única realidad posible. Buena e inteligente manera de acercar a los pequeños a un mundo distinto, mucho más rico y satisfactorio que el que ven cada día en sus televisores, con actuaciones sobresalientes de la Sinfónica, los bailarines de Druida y esas hermosas ilustraciones de Federico Delicado. .