Reportaje | Olvidos históricos en el nomenclátor coruñés Balmis, Francisco de Goya -con descendientes en la ciudad- o el tenor Fleta, muerto en A Coruña, están ausentes del callejero
20 sep 2003 . Actualizado a las 07:00 h.?ay calles sin nombre (lo saben de buena tinta los funcionarios de Correos) y nombres sin calle. También en A Coruña, pese a la fiebre bautismal de los últimos tiempos -recientemente el pleno municipal aprobó homenajear con 104 calles a otras tantas personas-. Hay olvidos históricos en el callejero, donde suelen colarse las personas que han tenido cierta relevancia en la historia de la ciudad. Algunos han tenido que esperar más de 400 años para ver recompensada su labor con un hueco en el nomenclátor, como Inés Debén, una especie de María Pita a la que los libros de historia han dejado un poco de lado, pero que tuvo igual o mayor importancia en la defensa del asedio del pirata Drake a la ciudad. Corría el año 1589. Hoy, otros actores relevantes esperan aún su momento de ver su nombre impreso en una placa azul de apenas 50 por 30 centímetros. Le pasa a Francisco Xavier Balmis, el hombre que dio nombre a la expedición de la viruela, que partió de la ciudad hace casi 200 años. Y a Francisco de Goya y Lucientes, que probablemente nunca pisó A Coruña, aunque algunos descendientes -uno también pintor- han vivido en la ciudad. Es también el caso del conocido como el Carusso español, el tenor Miguel Fleta, que fue a morir el 29 de mayo de 1938 en una casa, ya demolida, de la plaza de Orense. Tampoco ha conseguido la distinción azul el conocidísimo muralista José María de Labra o los también pintores Manuel Suárez, Antonio Lago Rivera y Molezún (éste último, además, eminente doctor). Otro Molezún, Ramón Vázquez, autor del edificio que hoy acoge la central del Banco Gallego, permanece ausente en el callejero. También figura en la extensa nómina de los huérfanos del nomenclátor el arquitecto Antonio Tenreiro Brochón, que dirigió las obras del edificio de Correos y firmó, entre otros, los proyectos del Banco Pastor y de la casa Barrié. Ni rastro hay tampoco de literatos de talla mundial como Federico García Lorca (aunque sí hay una calle de otro Federico García en Matogrande); y la presencia o no de Miguel de Cervantes es un misterio, pues sí existe una calle Cervantes en Monte Alto, aunque nadie recuerda ya si se bautizó en honor al manco o al cervatillo Bambi.