Crónica | Una mañana de juicios rápidos
02 sep 2003 . Actualizado a las 07:00 h.El Juzgado número tres ventiló ayer varios juicios rápidos. Asuntos todavía calientes, ocurridos la semana pasada, como el caso de un hermano que insultó a su hermana, el joven que robó dos vaqueros en una conocida tienda de ropa o el marido que apretó y agitó el cuello de su señora. La historia de Antonio y Carmen no se diferencia en casi nada de la de otros muchos hermanos que comparten piso junto a su madre. Las peloteras entre ambos venían de lejos. Antonio se ponía furioso porque era el único que llevaba dinero a casa, los meses pasaban y su hermana Carmen no había manera de que encontrara un trabajo. El hombre explotó. La mañana del 25 de agosto coincidieron en la cocina y aquella vez era un cartón de leche la causa de la trifulca. La bronca se calentó hasta el punto de que Antonio le puso un ultimátum a su hermana: «Ponte a trabajar de una vez y si no encuentras te pones de prostituta». Aquello enrabietó a Carmen. Se sintió humillada y se presentó en comisaría para poner una denuncia contra su propio hermano. Declaración Ayer se celebró el juicio y los hermanos se alejaron más. Antonio reconoció como suyas las palabras que tanto ofendieron a su parienta: «Sí, le dije que se hiciera prostituta. No es para tanto». Para Carmen sí lo es. Pero no para el fiscal, que retiró los cargos contra Antonio, al entender que no había base suficiente para acusarlo de una falta de amenazas e insultos. La madre de ambos no pudo testificar al estar presente en la sala mientras sus hijos declaraban. Un hurto de pantalones Peor suerte corrió Luis L.L., un joven al que sorprendieron la semana pasado al salir silbando de una tienda con dos pantalones vaqueros bajo el brazo. Ocurrió el 27 de agosto en uno de los locales que Pull & Bear tiene en A Coruña. Lo curioso del caso es que Luis no sólo reconoció el haber intentado levantar dos prendas de ropa en el comercio, sino que añadió que lo solía hacer con frecuencia, «pero hace un año, no ahora». Su vuelta al carril de la delincuencia lo sentó ayer en el banquillo de los acusados, y de nuevo fue condenado. Esta vez al pago de sesenta euros, multa que dijo estaba dispuesto a abonar. Los pantalones fueron tasados en 49 euros. El último juicio rápido del día trató sobre los malos tratos. Una mujer denunció al marido por agarrarla por el cuello. Agresiones Todo ocurrió el pasado 28 de agosto. El matrimonio formado por Enrique y Dolores no pasaba por un buen momento. La relación se envenenó poco a poco, y en los últimos meses los gritos fueron la canción del verano en el domicilio familiar. La gota que colmó el vaso llegó tras una agria discusión. Enrique, presa de los nervios, agarró a su esposa por el cuello, la agitó y la tendió sobre la cama. La mujer, muerta de miedo, se recompuso y se presentó en comisaría para denunciar al esposo por una falta de malos tratos en el ámbito familiar. Nada más contarle al agente de policía lo que le había ocurrido, hizo las maletas y se fue a vivir con un hijo. Ayer, Enrique y Lourdes se vieron de nuevo las caras. El primero en declarar ante el juez fue el acusado. No negó los hechos. Reconoció que en un ataque de nervios cogió a su esposa por el cuello. Pero sin apretar: «Es cierto, pero yo sólo la agité un poco». Lo que para él fue poco, para ella fue un ataque en toda regla. Por eso continuó con la denuncia hasta el final, para exigir que la Justicia lo aparte del hombre con el que estuvo casada los últimos 31 años de su vida. El fiscal piensa como ella y pidió al juez que castigue a Enrique con una orden que prohiba al acusado acercarse al actual domicilio de la esposa. Además, solicitó una indemnización de 600 euros.