Dinosaurios y besos de papel

Bea Abelairas
B. Abelairas A CORUÑA

A CORUÑA

MARÍA VILLAR

Posavasos, pines y pendientes jubilan a las pajaritas en los talleres de papiroflexia Una veintena de pequeños elaboraron ayer diferentes objetos valiéndose sólo de trozos de papeles multicolores

05 ago 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

?na tarde de agosto los niños llegan a un taller de papiroflexia con el semblante que se les queda ante los deberes impuestos en verano. En diez minutos, sus manitas son artesanas de un arte milenario de origen japonés. Los mayores se acercan con mucho entusiasmo -tal vez porque algunos padres hacen ademán de no quedarse y escaparse en busca de una cañita-, pero la profesora les hace sentar y, en cinco minutos, ya son los últimos de la clase. Es una regla, pasa en todas las convocatorias de trabajos manuales. Los menores siempre ganan. Ayer, en A Coruña, la profesora Teresa Otero, experta en papiroflexia, volvió a comprobarlo cuando ofició una sesión de creación de figuras en una de las carpas de la Feria del Libro, en los jardines de Méndez Núñez. Pelotas Las pajaritas blancas ya ni se mencionan en estas citas. Ahora lo que se lleva y lo que muestran orgullosas las conductoras de la actividad son pendientes multicolores, pines, dinosaurios, posavasos, balones (completamente redondos) y otros objetos que motivan mucho a los asistentes. «Se puede hacer de todo, pero vamos a empezar por una cosa sencillita: una maquinita de besos», anuncia Teresa Otero, experta en la técnica. Una pareja de novios no quita ojo a la creación del invento, pero no osa participar. ¿Falta la coartada de los niños?