La sesión convocada por los socialistas por la mañana fue anulada y se celebró por la tarde El teniente alcalde de arremetió contra el portavoz popular tras obligar a retrasar la convocatoria
30 jul 2003 . Actualizado a las 07:00 h.Dos sesiones plenarias fueron necesarias ayer en Carral para constatar el único hecho no cuestionado: que la falta de una mayoría en el gobierno ha crispado el ambiente y los insultos entran a formar parte de la contienda política. El primer pleno, convocado para la una de la tarde, duró diez minutos, ya que fue suspendido al entender la oposición que no se habían cumplido el horario de sesiones aprobado por la corporación. Si bien el alcalde, Juan Manuel Vales, defendió que se había acordado realizarlos a esa hora durante el período estival debido al horario de los funcionarios, el acta no lo recogía y finalmente fue suspendida. «Mentireiro» Cuando se levantó la sesión, el socialista Fernando Taibo arremetió contra el portavoz popular, José Luis Fernández Mouriño, llamándolo «idiota, tramposo e mentireiro», a lo que éste respondió que el grupo en el gobierno no sabe perder, en alusión a los resultados electorales. Taibo reconoció, por la tarde, que los insultos deben ser sólo entendidos en el carácter político, cuestión rechazada por Mouriño, quien irónicamente aseguró que tanto en política como en su ámbito personal cuenta sólo con un DNI. La sesión de la tarde supuso una repetición de argumentos sobre las convocatorias, voces elevadas por parte de los portavoces e incluso algún rifirrafe entre personas del público. Por haber, hubo hasta aplausos. Mouriño dudó en más de una ocasión de la cordura del alcalde, al que llegó a decir «está vostede mexando fóra do testo». Éste, a su vez, acusó a la oposición de intentar con sus propuestas «cobrar» del Concello y desde el grupo mixto se intentó organizar una caótica sesión. El único acuerdo por unanimidad fue que quedara sobre la mesa la aprobación del acta del pleno anterior, plagada de omisiones, tal como reconocieron todos los grupos. Superada esa polémica, los grupos se volvieron a encontrar cuando el Partido Popular hizo suya una petición de la directora del colegio de Carral. El PSOE lo acusó de «sinvergüencería política», ya que las obras se están realizando, pero respaldó su moción, con excepción de su edil Manuel Barbeito, quien votó en solitario en contra y calificó de oportunistas a los populares. El PSOE también intentó un golpe de efecto con la presentación de un escrito sobre una subvención recibida por una comisión vecinal, en la que estaba el portavoz popular, cuyos fondos, según los socialistas, no fueron utilizados para un camino. El PP anuncia que se tendrán que comerse sus palabras en la próxima sesión.