El pulso de la ciudad El grupo Yllana sorprende en el Rosalía con una obra en la que los gestos sustituyen a las palabras. Gonzacar recibió un premio. El Orzán se disfrazó de Hawai
23 jul 2003 . Actualizado a las 07:00 h.En el Rosalía de Castro no existe el término medio. Hoy se despide la innovadora compañía de mimo Yllana y mañana sonarán en el mismo lugar los compases clásicos de la zarzuela de la mano del grupo Caramuxa. De una obra con un título rompedor, Spingo , a otra de las de toda la vida, La Corte del faraón . De los gestos a las voces. Del silencio con música, a la música con voz. Ayer estuve con los componentes del espectáculo que hoy, a las nueve de la noche, dice adiós tras unos días de exitosa representación. En privado sí que hablan y me contaron que están encantados con la ciudad y con la respuesta del público. Marisol Rozo , Rosa de Guindos , Koldo López , Antonio Pérez , Ana Eva Cruellas y Rolando San Martín son los encargados de poner en escena esta pieza irreverente, satírica, humorística y trepidente. ?e un grupo de teatro que se sale de lo normal a una familia cuya originalidad radica en que llevan medio siglo dedicándose a la hostelería. El local se llama Casa García y es uno de esos establecimientos, mitad bar mitad tienda de los de toda la vida, como la zarzuela. Está en Sada, al lado de cerámicas O Castro, y lo fundó la bisabuela de los actuales propietarios. Ahí tienen a María Jesús García con sus hijos Daniel y Laura dispuestos a tirar la casa por la ventana para celebrar los cincuenta años. Esta tarde invitan a todo a todo el mundo que se pase por allí. Sobre ruedas ?es presento a otra familia, en este caso la laboral. Son los empleados del concesionario Ford, Gonzacar. Esta empresa recibió ayer un premio en reconocimiento al alto grado de satisfacción de sus clientes. Carlos Artola y José Antonio Rodríguez , de Ford España, entregaron el galardón al gerente de Gonzacar, Marcial Castro . Termino con una fiesta tan original como el grupo Yllana y que tuvo lugar en el pub Tandem del Orzán. Los promotores disfrazaron el local de playa tropical. Cuerpos bronceados, collares de flores, más copas autóctonas que mojitos y mucha animación.