De compras con Denise

La Voz

A CORUÑA

MARÍA VILLAR

El pulso de la ciudad La atractiva y elegante mujer de Bebeto aprovecha sus días de vacaciones en A Coruña para estar con los amigos y para renovar su vestuario y el de su familia

22 jul 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

en una tienda de lujo es como Bebeto en el área. Resolutiva. No pierde el tiempo. Se queda con lo que le gusta, que suele ser muy caro, y no se fija, como hacemos el resto de mortales, en la etiqueta que marca los euros, aunque a veces se acuerda de que estamos en rebajas. «¿Este maletín tiene descuento?», preguntó. «No, es de temporada», contestó la dependienta. «¿Y cuánto cuesta?», insistió con su sugerente acento brasileño. «500 euros», respondió la empleada del establecimiento del que se llevó seis bolsos, varios pares de zapatos y unas cuantas camisas al peso. «Pensé que era más caro. Entonces me lo quedo», y me explicó para qué lo quería. «Es que ahora Bebeto es un hombre de negocios». Ella es la encargada de comprar el vestuario y los complementos de toda la familia. Ropa de Armani y Nanos para los niños, camisas de Etro y zapatos de Tods para Bebeto y, para ella, muchos bolsos de Prada. «Me vuelven loca. Tengo una habitación llena de zapatos y bolsos», me comentó. La Visa no tiene descanso y lo de los dólares en la cartera parece el milagro de los panes y los peces. En Labase arrasó con lo último de Armani y en la tienda de surf Raz adquirió prendas deportivas para toda la gama de los Gama. Posa para las fotografías como si fuese la modelo Gisele Bundchen . Lleva puesto un veraniego vestido de Armani, sandalias de Prada, reloj de Cartier, bolso de Fendi y gafas de Gucci. Pero la marca más bella y elegante es ella misma. No le pregunté la edad pero pueden hacer cuentas. «Conocí a Bebeto cuando tenía catorce años. Me casé a los diecinueve y, desde entonces, no nos separamos. Llevamos 21 años juntos, algo que no es muy habitual en mi país», reflexionó, y le aclaré que en España tampoco resulta fácil ser pichichi en años de matrimonio. También giró una visita, previo cambio de modelito, a la joyería de Toñín Ferreiro. Entre compra y compra habla por el móvil, con el periodista, y con su amiga Laura Ansede . Ayer comió unas centollas de Champions en casa de Antonio Campo , el alcalde de Ortigueira, y todavía apurará más marisco antes de partir con los niños en dirección a Orlando. «La Coruña cambió muchísimo. Me llaman la atención las construcciones. Bebeto y yo seguimos con la idea de venirnos a vivir aquí. En Río hay problemas de inseguridad». Mateus, de nueve años, juega al fútbol sala en el Vasco de Gama y parece que sale al papá, mientras que a Betiño le tiran más los ordenadores. Suena su móvil de última generación. «Era Bebeto, dice que me dé prisa con las compras», comentó. Su marido tuvo tiempo para charlar con Arsenio Iglesias , jugar una partida de padel, y encontrarse con los amigos.