Rebajas estudiadas al milímetro

Cristina Álvarez A CORUÑA

A CORUÑA

Reportaje | Primer día de saldos Los establecimientos coruñeses inauguraron ayer la temporada, a excepción de las tiendas de Inditex, que lo harán el viernes

01 jul 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

?on puntualidad británica, El Corte Inglés abría ayer sus puertas en una jornada que no era como las demás. A las diez empezaban las rebajas. Minutos antes, un reducido grupo de clientes ansiosos por comprar flanqueaban las cuatro puertas de entrada al establecimiento. Apenas se habían abierto y el primero en pisar la alfombra era un niño de ocho años. A excepción de las grandes capitales, donde cada temporada una muchedumbre de usuarios se apiña a las puertas de los comercios para ser los primeros de la competición -caso de los míticos almacenes Harrods en Londres-, la calma y el estudio detallado de lo que quieren adquirir y de lo que están dispuestos a gastar caracterizó a los compradores de ayer. «Aquellos tiempos en los que la gente venía a las rebajas buscando la ganga han terminado», explica José Manuel Blanco, relaciones públicas de El Corte Inglés en Galicia. «Ahora el cliente está más informado y sabe a lo que viene», relata. Los compradores más madrugadores compartían esta opinión. «Mi marido necesita una máquina de afeitar y ya la hemos mirado. Veremos el precio que tiene hoy y si nos convence la compramos», decía una mujer. Sin prisa La planificación y la adquisición de productos de uso inmediato son las características que, para los expertos, mejor definen al nuevo comprador. Legalmente el período de rebajas tiene un mínimo de duración de una semana y un máximo de dos meses. Durante este tiempo, los comerciantes están obligados a mantener visibles en todos los artículos las etiquetas con los precios antiguos y los rebajados. A mayores, muchos de ellos deciden añadir las cantidades en pesetas «para que los clientes no se líen». La política comercial de las grandes superficies se muestra favorable a la fecha de inicio y a la duración de las rebajas. Las ventas se incrementan, se olvidan del stock y generan puestos de trabajo temporal. Durante esta época, comenta Blanco «reforzamos la plantilla con empleados de temporada, en su mayoría jóvenes que ya hemos llamado para otras campañas como las de Navidad o Semana Santa». Condiciones favorables para unos y la piedra en el zapato de otros: los pequeños comerciantes. En el primer día de rebajas, los propietarios de los locales comerciales del centro manifestaban su desacuerdo con unas rebajas que «cada vez se adelantan más». «Tenían que empezar en agosto», explica la propietaria de una emblemática zapatería de la calle Real. «En junio ha hecho buen tiempo y estábamos vendiendo bien, pero claro, ahora tenemos que rebajar mercancía que aun no ha estado expuesta», relata mientras coloca una de las etiquetas. En este sentido, el propietario de un comercio de ropa de mujer apuntaba al descenso en las ventas «por el Prestige y la llegada del euro». A esto añade la imposibilidad de competir con los precios de los grandes: «Es la lucha de David contra Goliatt».