Conmoción en la Policía Local por la muerte en accidente de dos agentes

Laureano López
Laureano López A CORUÑA

A CORUÑA

Ayer les tocaba turno de guardia, pero a Tom (Antonio Suárez Borrazás, 30 años) y a Luisa (María Luisa Rodríguez Teijeiro, 31) la muerte les sobrevino en la tarde del sábado en la vía rápida de Barbanza, en el municipio de Dodro. Un vehículo que viajaba sin control acabó en un instante con la vida de estos dos agentes de la Policía Local, que regresaban en moto de pasar una jornada de descanso en la playa de Sanxenxo. Ambos ingresaron en el cuerpo en 1992 (la promoción de policías locales más numerosa de la historia de la ciudad, con noventa agentes). Poco después se hicieron novios. Él era un experto conductor de motos, «probablemente el mejor de todos. Era responsable conduciendo y tenía una gran experiencia. Nada de eso le valió», dijo uno de sus compañeros, que apenas pudo aguantar las lágrimas mientras recordaba las virtudes del agente, que tenía la profesión en los mismos genes: su padre es cabo de la Policía Local de Arteixo. Huérfana por culpa de ETA Tom era «simpático y muy agradable», recuerda otro de sus compañeros. «Igual que Luisa -añade-, todo amabilidad y sonrisas, siempre atenta con niños y mayores». Pronto se ganó el aprecio de los vecinos de la zona centro, donde patrullaba habitualmente. Luisa también es de una estirpe de defensores de la ley. Su padre, policía nacional, fue asesinado por ETA en Bilbao poco antes de su ingreso en la Policía Local, y uno de sus hermanos es agente autonómico. El tanatorio de Pompas Fúnebres estuvo ayer especialmente concurrido: compañeros de los municipios de A Coruña y Arteixo, además de familiares y amigos, velaban los cadáveres de Luisa y Tom, cuyos cuerpos compartían el túmulo número 11. Si embargo, sus restos mortales no descansarán juntos. El cuerpo del agente será enterrado esta tarde en Arteixo (el cortejo fúnebre sale a las 18.30 horas), y el de ella será trasladado a la localidad lucense de Cospeito (sale a las 16.30). Los dos tenían su residencia en un piso de la plaza González Dopeso. El nuevo concejal de Seguridad Ciudadana, Carlos González Garcés, recordaba ayer en el tanatorio la fotografía de la promoción de 1992, colgada en un pasillo del último piso del cuartel de Miguel Servet. Curiosamente, Garcés también sale en esa foto, en su primera etapa como edil de policía. Los nuevos carnés de identificación de los agentes, recién salidos de la imprenta, reposaban ayer sobre una mesa en las oficinas de la jefatura, muy cerca de la moto que habitualmente conducía Tom.