Algunos no pudieron regresar a sus pisos

Alberto Mahía A CORUÑA

A CORUÑA

07 may 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

Los vecinos del edificio contiguo al incendiado pasaron esta noche en casa de familiares. El olor a humo les impidió regresar a sus casas. Entre los muchos afectados que seguían el trabajo de los bomberos estaba el propietario del Trotamundos. Al preguntarle por lo sucedido, respondió: «No sé, salí de aquí a las tres de la madrugada...», y se puso a llorar. A Sonia le sobraban las sábanas. La habitación le quemaba y no podía pegar ojo. Se incorporó en la cama y le vino un tufillo a humo que la catapultó. «Me despertó el calor del fuego», dijo. Luego explicó que levantó a su compañero de un manotazo y, atacados por los nervios, buscaron el origen de ese olor a fuego. En su casa, en el primero del número 10 de la plaza de España, no pasaba nada, así que salieron al rellano y se encontraron con la bofetada de una gran humareda. Gritaron. Sonia corrió escaleras abajo y pudo encontrar la salida del laberinto de humo. Mientras ella quemaba los timbres de los vecinos, su novio aporreaba sus puertas. Todos despertaron, los del segundo, los del tercero y los del quinto. Menos la mujer del cuarto, que no daba señales de vida, lo que les hizo suponer que no estaba. Mientras Olga llamaba a los bomberos y sus vecinos corrían hacia la calle, la única familia que vivía en el número 9 sacaba sus cabezas por la ventana gritando auxilio. Pocos minutos después eran rescatados. Y, a la media hora, una mujer se asoma al balcón del cuarto piso del número 10. Totalmente confundida. No es que no estuviera en casa, estaba dormida como un lirón sin enterarse de que las llamas golpeaban a su puerta. Mientras la policía desalojaba cuatro viviendas en la plaza de España y en Varela Silvari, los bomberos se colaban en un edificio en construcción de la calle Mercado, que les dio la vida para atacar desde allí las llamas.