Meilanistas y oposición hablan estos días sobre qué nueva norma regirá la Universidad. Tienen 30 horas para discutir 303 puntos
06 may 2003 . Actualizado a las 07:00 h.Automóviles aparcados en el patio de A Maestranza, usualmente vacío, y la barra de la cafetería hasta los topes. El claustro se presenta concurrido y el primer recuento habla de 210 asistentes de los 300 posibles. El trasiego es directamente proporcional a la importancia de la reunión del parlament o universitario: comienza el debate para la aprobación de los futuros estatutos. La LOU obliga al cambio de norma. La nueva, segunda en la historia de la institución académica coruñesa, marcará el futuro inmediato del campus. A las diez de la mañana se abre la sesión, la primera. El presidente de la comisión de estatutos, el profesor Enrique Casanova, resume el borrador oficial . Asegura que para elaborarlo se han inspirado en los primeros y en los de «otras universidades españolas». La oposición, que presentó un texto alternativo, no puede estar más en desacuerdo. «Para empezar, a comisión non é representativa do claustro. Non nos permitiron votar as nosas propostas e, por iso, está recurrido», señala el portavoz de Nova Luce, al que Meilán ya le llama «arengario». Más o menos estudiantes El profesor de Ciencias, el arengario, acusa también a los afines al rector de querer restarle competencias al claustro y reducir la representación de estudiantes y personal no docente. Los contrarios a Meilán Gil han hecho un pormenorizado análisis de los porcentajes que los claustros de 36 universidades públicas españolas les reservan a profesores, alumnos y PAS, y la media se aproxima más a la composición que propone la oposición. «É que non temos mandato legal que obrigue a baixar a representación destes sectores», añade Armesto. Casanova contraataca. Alaba el «brillante discurso» de su rival en el estrado, pero le recuerda que «debería hacerlo en otro lugar, por ejemplo, el Congreso de los Diputados». La crítica no se queda ahí y asegura que el exceso de artículos del texto de la oposición -182, 66 más que los que le salieron a la comisión- «no permitirá evolucionar a la Universidad». Lo que está claro es que afines y contrarios a Meilán tienen ideas muy distintas de lo que debe ser la institución académica. La corriente continuista apuesta por unos estatutos «menos encorsetadores»; los renovadores prefieren dejar todo atado y bien regulado. Repetir el consenso alcanzado con la primera norma, hace más de una década, parece difícil. «Fractura social» Armesto, de vuelta a la arena, habla de «fractura social» en la Universidad y entona medio mea culpa . «Esta realidad lamentable es culpa de todos», reconoce. Sigue a vueltas con la LOU y habla del derecho y el deber de ejercer la autonomía universitaria ampliando las funciones del claustro a lo ejecutivo. Al final, anuncia un «plan renove» en caso de que gane el texto alternativo. «Haberá eleccións no claustro, a decanos, directores e a rector», afirma. No es porque el rector sea Meilán, aclara, es que «fose quen fose, non debería seguir no cargo, xa que non foi elixido por sufraxio universal». Meilán, sonríe. Pero gana el borrador oficial con casi el 60% de los votos. Los cambios llegarán ahora con el debate de las 303 enmiendas parciales. Los claustrales se encerrarán 30 horas en el Paraninfo. Discutirán a razón de diez alegaciones a la hora, unas cien cada día. El debate da sus primeros frutos. Hay un acuerdo: meilanistas y oposición transaccionan la representación en el claustro y suben, aunque sólo un punto, el porcentaje de los estudiantes. El día 14 el claustro más maratoniano dará a luz los nuevos estatutos.