Un grupo de conductores temerarios se dedica a hacer derrapes y trompos por la carretera que atraviesa el municipio. Los vecinos reclaman más vigilancia
29 abr 2003 . Actualizado a las 07:00 h.Oza no es Monza. Aquí no hay premio y la velocidad está limitada a cincuenta kilómetros por hora. Pero un grupo de falsos aprendices de conductores de rally se dedica a hacer el suicida mientras pisan el acelerador de su ignorancia. El mayor delito, que lo hacen en el centro del pueblo. Y otro agravante: las autoridades, advertidas por los vecinos, aún no han hecho nada. El centro de Oza dos Ríos, municipio de la comarca betanceira, suele ser una balsa de aceite que sólo se agita con el tráfico convencional. Pero, hay un nuevo factor de riesgo y, en este caso, es gratuito. «Lo de estos chicos sólo se acabará cuando ocurra una tragedia de verdad. La Guardia Civil está avisada y no es muy difícil localizarles haciendo trompos o atravesando el pueblo a toda velocidad», afirma un vecino de Oza dos Ríos, que muestra las huellas de neumático quemado sobre el asfalto. Las carreras ilegales de coches comenzaron en este tramo hace tiempo y alguien pensó que se trataría de una pasajera broma pesada. Pero se ha convertido en un peligro para los peatones y conductores que atraviesan la vía. El temor es real y no exagerado. «El otro día, a las cuatro de la tarde, comenzaron a hacer pasadas por el pueblo». Se refería así otro vecino a este último fin de semana. Un visitante de Madrid se llevaba las manos a la cabeza. Primero, porque creía que se trataba de un conductor que había perdido el control de su vehículo, y después porque vio que el mismo automóvil daba la vuelta y, quemando rueda, hacía otro trompo. Según el testimonio directo de residentes en Oza, existe miedo a pasear por la cuneta y las aceras. El Ayuntamiento está justo al lado de la pista de pruebas que utilizan los temerarios al volante. «Son de la zona, pero vienen de otras partes. Hasta de Arzúa», asegura otro vecino de una parroquia cercana. Atención policial El mayor lamento de los afectados es la falta de atención policial que han obtenido hasta la fecha. Tanto el Concello de Oza dos Ríos como la Guardia Civil de Tráfico fueron avisados, incluso con la posibilidad de poder ser cazados in fraganti mientras se cometen las infracciones. «El último radar que vi estaba en Porzomillos», asegura un asiduo visitante a Oza dos Ríos. Ocurre que este dispositivo se encontraba a dos o tres kilómetros, en dirección Betanzos, del punto conflictivo. Ante esta situación, los habitantes del municipio reclaman que se extremen las medidas de seguridad y que se establezcan controles efectivos para acabar con las carreras. La sola presencia de los agentes es, para los vecinos, un motivo suficiente para que desistan de sus acciones. «El resto es darles propaganda gratuita y parece que es lo que les gusta», aseguran los residente, que ven, con todavía más indignación, el hecho de que conozcan a los jóvenes que cometen las infracciones. En alguna de las carreras, que son tanto diurnas como nocturnas, ha habido accidentes, pero los testigos afirman que toda la inconsciencia que demuestran es directamente proporcional a su destreza al volante. Pero, en este caso, cualquier piropo sería improcedente. Lo que quieren en Oza dos Ríos es que no ocurra una tragedia en la carretera que atraviesa el alargado pueblo. Exigen el fin de los rallies de coches frente a la casa consistorial. Los vecinos esperan que no tengan que lamentar que un día se conviertan en zona cero por un siniestro innecesario. Sólo quieren que siga siendo Oza dos Ríos. Límite de velocidad: 50 kilómetros por hora.