Debate con los arquitectos por la falta de una cafetería en la sede

La Voz

A CORUÑA

Además de introducir importantes novedades, el edificio de la Fundación Luís Seoane se caracteriza por respetar la base del antiguo cuartel de Macanaz, que se levantaba en la zona hace diez años. La más fiel prueba de ello es el patio desde donde se articula toda la sede y al que los arquitectos concedieron especial importancia. Mucha menos le dieron a la necesidad de una cafetería para el recinto. Para no romper la estética del lugar, sus ideólogos prefirieron contentarse con la presencia de máquinas de café. La idea no pareció gustar demasiado a José Luis Méndez, que tenía la intención de insistir para que se habilitara un espacio anexo que haría la función de un pequeño bar (otra posibilidad sería la de situar allí las máquinas). En diez días y, tras algo más de un año de trabajos, abrirá sus puertas la sede que salda la deuda de la ciudad con el artista. La inauguración no llegó a tiempo para cumplir el sueño de Maruxa Fernández. La viuda del genial creador falleció hace un mes.