El Ayuntamiento designa a los miembros de las mesas electorales mediante un sorteo en el que las manos inocentes fueron las de tres concejalas
28 abr 2003 . Actualizado a las 07:00 h.No eran las niñas de San Ildefonso ni se sorteaban millones. El bombo municipal, una reluciente bolsa de color rojo con nueve bolas de bingo en su interior, fue el elemento que el Ayuntamiento utilizó para determinar la identidad de los miembros que formarán las mesas electorales el próximo 25 de mayo. Este sorteo tiene como premio, por lo tanto, una sesión de trabajo de sol a sol -más bien de ocho de la mañana a media noche del domingo-, con una paga de alrededor de sesenta euros y sin posibilidad de rechazar el encargo. Así, no son muchos los voluntarios para velar por la pureza de los comicios y supervisar el recuento de votos. Por eso, el sistema democrático que rige en España desde hace un cuarto de siglo optó por la elección mediante el sorteo de la lotería, donde la suerte es quien designa a los comisarios públicos en los diez distritos en los que se divide la ciudad. Para ello, además, es preciso convocar un pleno municipal que garantice la limpieza del proceso. Ayer, 23 de los 27 ediles de la corporación coruñesa acudieron a sus asientos habituales en María Pita. Y cada partido designó a su mano inocente para extraer las bolas de la bolsa que sostenía el secretario municipal, Francisco Mato Pet. Las elegidas fueron Nieves Vázquez (PSOE), Cristina Goás (Partido Popular) y la nacionalista Margarida Vázquez. El sorteo duró apenas cinco minutos. El resumen fue sólo una decena de números que representan la identidad de los presidentes de mesa. En los próximos días llegarán a casa de los elegidos las notificaciones oficiales para que comparezcan, so pena de multa económica y hasta arresto policial, el 25 de mayo en sus respectivas mesas electorales.