PLAZA PÚBLICA | O |
25 abr 2003 . Actualizado a las 07:00 h.FUE el nombre que se le dio al proyecto franco-británico de construcción de un supersónico para transporte de viajeros, y cuyo primer vuelo despegó el 2 de este mes, pero hace la cifra mítica de 33 años. El nombre es francés -no faltaría más-, aunque en nuestro diccionario figure como adjetivo cual conforme, uniforme, o de un mismo o parecido sentido. La traducción correcta es concordia, como la place , tan anhelada hoy día por su escased y carencia, y que encierra una gran intención de unión. Francia, al mismo tiempo que afirmaba su papel de principal -la grand deur -, incitaba al Reino Unido a acercarse a la Europa unida. Tuvo gran éxito entre quienes precisaban viajes rápidos, pero, sobre todo, como signo de distinción por ser el avión más veloz y de mayor lujo aparente, y digo esto porque el caviar, el foie , o el champagne, también se servía, entonces, en primera clase de grandes vuelos, y la comodidad de aquel era muy inferior a los grandes asientos de los aviones tradicionales. Los horarios eran lo único que justificaban el altísimo costo del billete. Creo que una sola vez visitó Lavacolla, así que no le echaremos de menos, aunque se nos va en el momento en que más necesitamos concordia: paradojas del XXI.