El futuro brazo de la ley

S. Basterrechea A CORUÑA

A CORUÑA

Alumnos de Derecho de A Coruña y Oporto se enfrentan hasta mañana a un caso con despidos improcedentes, discriminación y sida. Es su primer pleito, pero simulado

23 abr 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

Los coruñeses -Teresa, Iván y Marta- son los primeros en atacar. Representan a Sabine y Karen, dos trabajadoras canadienses, y ficticias, a las que la dirección del hotel Nunca Máis, con categoría de parador nacional, ha puesto de patitas en la calle. Pidieron la reducción de su jornada laboral al tener su tercer hijo, pero el jefe sólo les da una ayuda económica. Los aprendices de Perry Mason y Ally McBeal del bando herculino, que por pleitear en casa reúnen más hinchada, dicen que tienen a una directiva comunitaria de su lado. «Es el trabajador el que escoge», argumenta Marta. Para colmo, una de las demandantes, Sabine, es portadora de una variante extraña del virus del sida, el hotel se lo ha comunicado a las autoridades, y éstas han decidido expulsarla de España por razones de salud pública. «Vulnera el principio de no discriminación por razón de nacionalidad del Tratado de las Comunidades Europeas», esgrime la portavoz. Su equipo, rodeado de libros y folios amontonados, asiente. Resulta que saben de un caso similar con una empleada española. A ella sólo la apartaron del contacto con el público. Además, la enfermedad no está aún en la lista de las contagiosas. El contraataque Los coruñeses ya han destapado sus cartas. El tribunal, con los profesores Jesús Martínez Girón, por parte de A Coruña, y Nuno Venade, por Oporto, concede un receso. Falta Jesús Souto Prieto, presidente del Tribunal Superior de Xustiza de Galicia, pero se unirá mañana. Llega el contraataque portugués. Joao Ribeiro -respaldado por Manuela, Joana y otro Joao- parece salido de una serie de abogados. Habla, gesticula, lleva traje y mira fijamente al tribunal como un auténtico profesional. Si tuviera delante un jurado popular, ya se lo habría llevado en el bolsillo. Asegura que su cliente Nunca Máis no ha discriminado a nadie y -echa mano de una triquiñuela- que la ley sólo habla de los segundos hijos, no de los terceros, como es el caso. «Y el que hace la expulsión es el Estado», concluye. Hoy se cambiarán los papeles. La acusación será defensa y viceversa. Mañana se conocerá el fallo. En la sede del TSXG, un palacio de justicia de los de verdad. No puede haber empate, pero siempre queda la apelación.