Tiene tantos proyectos en la cabeza que salta de un tema a otro sin mediar pregunta. La conversación toma con Heidi insólitos meandros. Bulliciosa mente -tan inquieta como su pluma-, la de la alemana Heidi Kühn-Bode. Ya no da clases ni se dedica a fabricar parques infantiles, tareas en las que trabajó gran parte de los últimos años. Sólo escribe. Mañana presenta (20 horas) en Portas Ártabras su tercer libro, Teatro para contistas (Baía Edicións). Antes, hoy (12 horas), será la pregonera de la Fiesta del Libro. -Me interesan más los niños porque soy bastante gamberra, como ellos. Son mucho más interesantes que los adultos. -¿Por qué? -Porque aprendo muchísimo de ellos. No tienen prejuicios, que es una cosa que me exaspera de los adultos, que dicen «no soy racista» y esas cosas. (Aquí salta) Tengo dos nietos, Juanchiño y Albertiño. Les hablo en alemán. -Alemana, sí, pero domina el gallego. ¿Le costó? -No me costó nada. Una de las primeras personas que conocí en España fue a Luís Seoane, que era como alemán, cacho tío. Un hombre fabuloso que sabía mucho sobre pintura alemana. Me hizo él la correción de mi libro A miña habitación, o meu carto . Aún no ha sido publicado. -¿Cómo llegó a Galicia? -Conocí a mi marido, que es gallego, en el 67. Fue durante una manifestación. -¿Se conocieron en una manifestación? -Sí, era contra Franco. Yo me caí debajo de un caballo y él me sacó de allí. Creo que le quitó la gorra a un gris. -Casi no hemos hablado de «Teatro para contistas». ¿Qué es? -Pues son seis comedias muy graciosas y asequibles que le gustarán mucho a los niños. Son obras que se pueden representar en clase, sin vestuario ni nada, repartiéndose los papeles. -Tan activa como es, supongo que tendrá un manojo de proyectos entre manos... -Voy a escribir libro tras libro. De hecho, ya tengo escrita Pomerania o meu amor , que es una novela sobre el amor y la guerra. -¿Sufrió los efectos de la Segunda Guerra Mundial? -Nací justo en el 45, cuando acabó. Mi familia perdió sus casas. Mis padres eran terratenientes. Recuerdo que los adultos casi no comían. -Volvamos a los proyectos... -Quiero convertir en película mi primer libro, Fideliño, o carteiro . Es el momento para hacer películas. No me apetece hacer el guión. -¿La dirigiría? -Está por ver. También estoy escribiendo otro libro, El gobierno de Pepiña . (Heidi me ha dicho antes de la entrevista que al acabar se irá a clases de violín). -Y aún tiene tiempo para tocar el violín -Tocaba de pequeñita y he vuelto hace mes y medio. Mi madre tocaba en una orquesta sinfónica.