La visita de Diego Rivera

Carlos Fernández A CORUÑA

A CORUÑA

El gran muralista, ahora de actualidad por el estreno de la película sobre la vida de su esposa Frida Kahlo, desembarcó en el puerto en 1907

05 abr 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

Diego María Concepción Juan Nepomuceno Estanislao Rivera y Barrientos había nacido en Guanajuto en 1886, hijo de una maestra de escuela que también poseía una pequeña hacienda. Nieto de un título nobiliario español, aunque por sus venas también corría sangre india, judía y rusa. No tenía tres años Dieguito cuando ya cubría las paredes de su casa con dibujos y garabatos. En 1892, la familia se trasladó a Ciudad de México. Allí se graduó con altas calificaciones, lo que le permitió conseguir una beca para estudiar en la Academia de San Carlos.Por participar en una revuelta estudiantil, fue expulsado, en 1902, de la academia. Continuó pintando por su cuenta al mismo tiempo que le daba clases José María Velasco, realizando sus primeros paisajes en 1904.Merced a una amistad de su padre, consiguió una beca, exponiendo en 1906 en la Muestra Anual de la Academia mexicana y participando en una exposición de pintura moderna organizada por la revista Savia Moderna.Finalmente, después de que el gobernador de Veracruz le concediese una beca para ampliar estudios en el extranjero, salió hacia España en enero de 1907. Lo hizo en el vapor correo Alfonso XIII. Salió de Veracruz el día 16, dirigiéndose a La Habana, de donde partió para España el día 20. Tras una agitada travesía, en la que murió uno de los viajeros, llegó al puerto de A Coruña el 31 de enero.El joven Diego acababa de cumplir 20 años, traía el dinero justo y se alojó en una pensión, donde estaría varios días. De su estancia en A Coruña, la única información directa se tendrá por Francisco Miguel, el famoso pintor coruñés (entonces sólo tenía 10 años), quien trataría intensamente a Rivera durante su larga y posterior estancia en México. Viento y lluvia Juan Ramón, hijo de Francisco Miguel y Syra Alonso, recordó recientemente que el muralista había comentado a sus padres la impresión que sufrió al llegar a A Coruña, tan distinta de su México natal. Curiosamente, al igual que a Picasso, le llamó la atención el viento y la lluvia que azotaba la ciudad por los cuatro costados. Posteriormente, Rivera salió rumbo a Madrid, en donde ingresó en el taller del maestro Eduardo Chicharro, un discípulo de Sorolla. Bajo su influencia iría cambiando de estilo, pintando con una gran luminosidad, dentro de la tradición pictórica hispano-francesa.