?a experiencia siempre es un grado y, si se va de compras a un mercadillo, hay que tener claro una serie de normas para conseguir llevarse los mejores productos sin rascar demasiado el bolsillo. Revolver La primera de las normas que debe conocer todo buen comprador es que en el fondo puede estar lo que busca. Muchos de los puestos venden ropa, calzado y complementos de diseño a precios de escándalo, y sólo con un poco de paciencia se puede tener un fondo de armario a la última. Tres por dos La llegada del euro ha dejado la nómina de los trabajadores tambaleando. Por ello, no hay que desaprovechar las ofertas de muchos vendedores, en las que ofrecen productos a mejor precio, cuantas más unidades se adquieran. Calcetines, ropa interior, utensilios del hogar, frutas, pendientes, pijamas, verduras y un sinfín de artículos se pueden comprar al por mayor sin miedo a sentirse estafados, más bien, todo lo contrario. Además, si sobran, siempre se podrá hacer algún regalo. Regatear Una vez elegido el producto y la cantidad, llega el momento crucial: el regateo. Los feirones son escenarios de verdaderas luchas dialécticas entre el vendedor y el cliente por conseguir fijar el precio más bajo. Es importante no dejarse vencer y, aunque sea poco, rebajar el coste inicial.