Y, ahora, Galicia

JOSÉ LUIS GARCÍA LÓPEZ

A CORUÑA

PLAZA PÚBLICA | O |

05 abr 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

ME SIENTO entre la legión de los que venimos advirtiendo del grave riesgo de la escalada de violencia. Los violentos estuvieron y están en todas partes: son herederos de quienes perseguían ferozmente al clero o a los rojos y luego disimulaban contemporizando con la izquierda o integrándose en las procesiones. El equívoco y el disimulo son sus defensas; los alborotadores y vociferantes, de no ser calmados con tila social , desembocan en la violencia, casi siempre delictiva. Primero fue el País Vasco; después Cataluña, y, ahora, máis que nunca, Galicia. Las tres históricas. La violencia es progresiva y mimética: ¿recuerdan el vandalismo urbano? Se empieza por pintarrajear plazas del humor y destrozar papeleras y contenedores, y no se conforman ya con el título de gamberros, quieren más. Detenerla es urgente, yo diría objetivo primordial de la sociedad, es decir, de las distintas administraciones, de los partidos, plataformas y asociaciones, de cada uno de nosotros vigilantes y, por supuesto, de los medios de comunicación. ¡Es esencial identificarlos!, y tirar del hilo hasta llegar al ovillo.Los locos, cuando están diagnosticados, apenas ofrecen peligro. Y, entre los violentos, hay locos y, lo que es peor, algunos que creemos cuerdos.