Benito José Regueiro analizará mañana en una conferencia (Academia de Medicina, 19.30 horas) el desarrollo de las armas biológicas a lo largo de la historia. Hay especialmente dos mensajes que quiere transmitir: «Uno de alerta, porque conocemos el desarrollo que ha tenido este tema, y otro de tranquilidad, porque un buen sistema sanitario de detección es más que suficiente». -El tema de la conferencia resulta de lo más oportuno... -Es muy oportuno para mí, y por dos razones, porque hay una situación de epidemia de un patógeno emergente en Asia, y también un conflicto bélico donde se están manejando armas de destrucción masiva como posibilidad. -¿En qué se parecen las dos situaciones? -Sobre todo en la actitud que se debe tomar ante ellas, que se basa en disponer de los recursos adecuados para diagnosticar y tratar los problemas que pudieran darse, y en un control normal de la salud. -¿Puede el uso de un arma biológica controlarse? -Un arma biológica no se controla. Hay armas que han sido usadas que han fracasado, como el ántrax, y otras veces se pueden escapar de las manos. El sentido de la biología es que las cosas buscan un cierto equilibrio, pero con estas modificaciones lo que se busca es la destrucción, el caos. Por eso un arma biológica es una perversión. -¿Pueden volverse contra quien las usa? -Hay muchos ejemplos a lo largo de la historia de uso impredecible de armas biológicas. Hay sospechas de que los tartesos, en el siglo XIV, quisieron rendir a una ciudad sitiada, Ceodosia, introduciendo el agente causante de la peste. Y expandieron la peste negra que asoló Europa durante mas de cien años. -¿Se conocen los agentes que podrían ser usados como armas biológicas? -El desarrollo que han tenido las armas biológicas es algo que conocemos, sabemos qué clase de modificaciones genéticas se han producido, qué países han realizado investigaciones, de qué técnicas se dispone para hacerlas. Los posibles diseños de futuro se harán según lo que se sabe hacer en genética molecular. El diseño de armas biológicas tiene sus limitaciones. -¿Tienen los coruñeses razones para preocuparse por ellas? - No, ese miedo, aquí, está absolutamente injustificado. No tenemos ningún riesgo distinto hoy que mañana. Me preocupa más el tema de los patógenos que están emergiendo a cada momento como la neumonía asiática, que lo de Irak, porque es muchísimo más posible que lleguen aquí. -¿Estamos preparados para combatirlos?-Para estas cosas en nuestro sistema sanitario hay una serie de protocolos de actuación conjunta con las fuerzas de seguridad del Estado. Estar preparado para un patógeno emergente, o un arma biológica, es como estarlo para una bomba.