Enésima cosecha en Calvo Sotelo

Rubén Ventureira A CORUÑA

A CORUÑA

KOPA

Francisco Mahía sigue plantando cebollín al final de la calle Rey Abdullah, a la espera de que se urbanice una «jungla» en la que conviven coches, gatos y «okupas»

13 mar 2003 . Actualizado a las 06:00 h.

«¿Tienes una truja ?», pide al periodista una mujer demacrada. Vaga por el inmenso solar situado al final de la calle Rey Abdullah. Dicen que vive en una de las casas en ruinas, tipo Kosovo bélico, que hay aquí. Ni lo confirma ni lo desmiente, sólo pide fuego. Lo que es cierto es que son las dos, y que una de las viejas viviendas está okupada ahora por un hombre que sestea. Casas demacradas y cubiertas por pintadas, huertas, coches (los claros son improvisados aparcamientos), okupas y gatos conviven en esta jungla rodeada de asfalto. Es un cajón de sastre o un desastre de cajón. Un gato negro, todo un símbolo, sale de una casa que está aquí desde 1833, informa un cartel. Pesa una maldición sobre esta zona de Calvo Sotelo, hecha una ruina «desde hace 30 años», según los residentes. En el futuro habrá bloques de viviendas y una plaza porticada. Pero, ¿cuándo llegará el futuro? «Depende de la iniciativa privada», aseguran en el Ayuntamiento. Subimos a la casa de unos vecinos de Pérez Cepeda para gozar de una vista general. Aunque interrumpimos la comida, reciben con exquisitez. «Si es para denunciar el desastre de ahí abajo, pasen». Desde la ventana, vemos un puntito azul. Es Paco Mahía a vista de pájaro. «El año pasado no plantó y dimos botes. Creíamos que iban a empezar ya las obras... Este año apareció otra vez, así que suponemos que irá para largo», teme la amable vecina. Bajamos a ras de huerta. Paco, portero en las Torres Mantiñán, es agricultor en sus ratos libres. Le pidió permiso a los dueños de la finca para trabajarla. De eso, hace diez años. «Planto cebollín. Sale muy bien, sabroso», asegura. El año pasado no lo hizo porque le avisaron de que en agosto empezarían a obrar. No fue así y ha vuelto a tomar la azada. En julio, recogerá los frutos de la huerta. Nadie desea mal al bueno de Paco, pero todos en Rey Abdullah desean que la del 2003 sea su última cosecha.