El deterioro de una vía impide a las ambulancias llegar a una casa

Ana Lorenzo Fernández
Ana Lorenzo A CORUÑA

A CORUÑA

KOPA

Julián Varona sufre constantes ataques que obligan a hospitalizarlo Un residente en Lorbé tuvo que ser trasladado en camilla desde su vivienda al vehículo

10 mar 2003 . Actualizado a las 06:00 h.

? simple vista, Julián Varona parece una persona normal con una ligera cojera en la pierna derecha. Sin embargo, en su espalda se acumulan las hernias -hasta un total de cinco-, sufre fibrosis, pérdida de altura y de masa muscular. Según el parte médico del Juan Canalejo, su enfermedad es progresiva, su pronóstico incierto y está incapacitado de forma absoluta, no siendo aconsejable ninguna tratamiento quirúrgico por riesgo a quedarse paralítico. Desde hace varios años toma antibióticos para el dolor. Sin embargo, cuando se hace insoportable, le impide moverse y se ve obligado a llamar a la ambulancia. El problema llega cuando el vehículo intenta acceder a esta vivienda de Lorbé, puesto que por uno de los accesos no entra, y, por el otro, que no está asfaltado, patina y no puede subir.«Dos veces tuvieron que venir a buscarme en camilla a casa porque la ambulancia no podía subir. Los sanitarios me dicen que un día de éstos me quedo jodido. Yo no pido una alfombra, sólo que asfalten este camino», explica Julián Varona, que ya ha dirigido sus quejas al Concello y a la Guardia Civil. Además, con su vehículo, que todavía esta pagando, tiene que subir marcha atrás por una pendiente para poder luego entrar por el camino estrecho, y ya ha rascado parte de la defensa «porque hay un agujero de 80 centímetros de profundidad. Cuando vamos los cuatro en coche tienen que bajarse porque toca».Pero éste no es el único problema de este vecino de Lorbé, que debido a su enfermedad lleva años sin trabajar, «y con una pensión de 50.000 pesetas, para pagar el alquiler de una casa y mantener una familia de cuatro personas», dice. Varona empezó su vida laboral a los 17 años en la marina mercante, y luego fue camionero. Ahora, a los 45, no puede conducir ni levantar más de 25 kilos, «pero tengo que comer, y sigo buscando trabajo. No pido que me paguen doscientas o trescientas mil pesetas, sólo quiero un puesto de trabajo digno».