Cuando el español suena a chino

Xurxo Fernández Fernández
Xurxo Fernández A CORUÑA

A CORUÑA

En el instituto de Adormideras los profesores se vuelcan en enseñar a dos niñas de Zhe Jiang, al oeste de Pekín, que acuden al centro pese a no entender el idioma de las clases

28 feb 2003 . Actualizado a las 06:00 h.

?Pablo corta pan con un cuchillo». Zheng Zheng tiene 14 años y no necesita encontrar el sujeto ni el predicado de la frase que ha escrito en la pizarra. Tampoco es preciso que sepa si tiene o no complemento directo. Lo importante es que con la tiza ha logrado juntar palabras que, hace sólo un mes, le sonaban a español. Le cuesta entender lo que acaba de redactar, guiándose por dibujos, pero treinta días atrás ni siquiera aspiraba a comprender lo que le pedía la profesora cuando le señalaba el tablero verde. Fue por aquel entonces, el 23 de enero, cuando la chica llegó, acompañada de su hermana, Xiu Feng, y sus padres, al instituto Adormideras. Ninguno de los miembros de la familia sabía una palabra de español. Por suerte, la mayor de las pequeñas entendía algo de inglés y la profesora de esta materia pudo explicarles que no había ningún problema en admitir a las niñas en clase, pero que debían darles un par de días para preparar un programa específico para ellas.Así, cuando las chinas volvieron, la orientadora del centro ya se había provisto de una pila de libros especiales, un diccionario para traducir las palabras más básicas y varias recomendaciones de otros institutos, donde también habían tenido alumnos extranjeros sin idea de español (el Eusebio da Guarda coruñés y el Monte Neme de Carballo). Por su parte, el jefe de estudios preparó un calendario académico que alternaba las lecciones de castellano con las de otras materias: «Aunque no entiendan lo que les dice el profesor, tienen que ir a esas clases para integrarse con el grupo», explica José Manuel Garrote. Influencia positiva Y de que se integran no hay ninguna duda. Las chicas se han convertido en el centro de atención del instituto y ya cuentan con muchos compañeros que se pegan por compartir mesa con ellas y les ayudan en todo lo necesario. Para ello, algunos han acelerado su dominio de idomas: «La profesora de inglés dice que los alumnos nunca habían puesto tanto interés en sus clases», cuenta la orientadora, Teresa Blanco. También los docentes les han cogido un especial cariño. El jefe de estudios recuerda que a la tarea de dar clase a las pequeñas se presentaron muchos más candidatos de los que eran necesarios. A ellos se les dieron libros especiales para ayudarles en la tarea y fueron quienes primero dieron cuenta de los avances de las niñas. El profesor de ciencias se fijó en que la más pequeña copiaba, desde el primer día, todo lo que él escribía en el encerado. Incluso observaron que las muchachas podían leer perfectamente, aunque no entendieran lo que significaban las palabras. La encargada del área de matemáticas asegura incluso que el dominio de los números de las chinas es mucho mayor que el del resto de los estudiantes. Rápido aprendizaje Laureano López les da clase de Ciencias Sociales y recuerda que cuando llegaron «ni siquiera sabían decir hola». Ahora la situación es bastante distinta y gracias a los juegos de palabras y a los libros con dibujos, Zheng Zheng y Xiu Feng empiezan a hacer frases sencillas. Llama especialmente la atención lo rápido que ha evolucionado el manejo del castellano de la mayor, de 16 años: «Tiene mucha motivación y pone un empeño increíble en entenderlo todo. Se nota que le gusta aprender y lo hace muy bien», asegura Teresa Blanco. Las compañeras de la joven dan la razón a la orientadora. Olga y Raquel cursan 4º de la ESO: «Ha mejorado mucho», comentan de Xiu Feng. La china responde a los halagos y dice estar muy contenta. Lo hace en inglés, porque su español aún suena a chino.