El Concello detectó en lo que va de curso 35 casos de absentismo en colegios e institutos El Ayuntamiento y la Fiscalía de Menores se unen para combatir los clásicos novillos
20 feb 2003 . Actualizado a las 06:00 h.El latar se va a acabar. La clásica estampa de los alumnos remolones haciendo novillos en los aledaños de colegios e institutos tiene los días contados si el Ayuntamiento y la Fiscalía de Menores cumplen sus metas. Las dos instituciones, junto a la Consellería de Familia, han decidido unir sus fuerzas para frenar un hábito que no conoce edades ni fronteras lingüísticas (lo que la administración bautiza como absentismo escolar se conoce, a pie de calle, como latar , hacer novillos, hacer pellas y hasta como fumarse las clases). La batalla no es fácil. Un informe hecho público ayer por el Concello reconoce que de los 114 casos detectados el curso pasado, sólo se logró resolver 19. Las mismas tendencias se observan este año. En lo que va de curso, el equipo municipal de infancia ha descubierto a 35 alumnos que faltan habitualmente a su cita con el pupitre. A estas cifras hay que sumar los casos heredados del anterior ejercicio (25 de institutos y 22 de colegios de primaria). El documento de los técnicos del Concello señala que en los estudiantes de primaria se aprecia que el problema, más que de los alumnos, es de la propia familia. Retrato robot Los funcionarios han trazado incluso un retrato robot del ambiente familiar en el que se mueven los profesionales de los novillos. El perfil medio es el que sigue: «Clase media, trabajadora, en la que ambos progenitores están fuera la mayor parte del día, por lo que existe menos control de los menores. No suelen ser usuarios de Servicios Sociales y no se destacan problemáticas sociales relevantes en la familia, aunque sí en los menores». La lucha contra las latadas es más compleja todavía entre la tribu de los estudiantes de secundaria. Asegura el informe del Concello que en este caso «existen problemas asociados al absentismo, como por ejemplo, estar relacionado con grupos de riesgo, fracaso escolar y problemas de conducta o generacionales». Programa Despertador Las cifras que baraja la Concejalía de Servicios Sociales subrayan el éxito de los proyectos diseñados específicamente para los poblados marginales de la ciudad. Es el caso del llamado programa Despertador, que consiste en que un monitor contratado por el Concello acude cada mañana al asentamiento de Penamoa para despertar a los menores y acompañarlos en el transporte escolar hasta los colegios. Otro proyecto que ha reducido los novillos ha sido el plan Celtas, en el que participan las familias y los niños del poblado chabolista de la Conservera Celta, que acuden a diario al colegio de Pedralonga.