La artista coruñesa expondrá este verano en el italiano Castillo de Celano y en la Bienale de Roma. Concibe su obra como «un desafío para el espectador»
17 feb 2003 . Actualizado a las 06:00 h.Del Café Chantada al Castillo de Celano, Italia. La trayectoria de la coruñesa Vanessa Lodeiro gana enteros conforme pasan los meses, y sus cuadros se van haciendo un hueco en el competitivo panorama artístico coruñés. Esta estudiante de Bellas Artes («sólo me quedan dos asignaturas», asegura), es ya una verdadera veterana en el circuito pictórico de la ciudad. Ahora los cafés Chantada y Barroco albergan parte de sus obras; pronto, el Castillo de Celano y la Bienale de Roma seguirán ese camino. -¿Tan difícil es hacerse un hueco en el circuito artístico coruñés? -Mucho. La competencia es enorme, en esta ciudad hay casi más pintores que habitantes. -Y una forma de hacerse hueco son los cafés. Cada vez hay más que funcionen como galería. -Sí, hay una tendencia muy marcada en ese sentido. Además, es en ese ambiente donde los jóvenes deciden hacerse con el cuadro. Son precisamente esos jóvenes coruñeses los que están haciendo un esfuerzo y adquiriendo obras de artes de los artistas de la ciudad. -Su pintura parece alternar entre el color muy vivo y el blanco y negro. -La segunda es una pintura más madura, es la evolución que sigues como artista. -Los temas principales se centran en la figura humana o los paisajes. -Mi obra es sobre todo figurativa, aunque también hay un espacio importante reservado para el mar, probablemente nacido del lugar en el que vivo, de mi entorno. -¿Cómo concibe su obra? -Me gusta considerarla como un desafío al espectador, es una obra que tiene algo de exhibicionismo. -¿Y que influencias recibe? -Entre los trabajos que más admiro se encuentran los de Granell, Tamayo, Matisse y Egon Schiele.