Alvedro gana peso, pero no viajeros

A CORUÑA

EDUARDO

El alcalde recibió ayer a los responsables de Air Pack, que empezará a operar en verano, pero se mantiene la incógnita sobre la creación de nuevos enlaces

13 feb 2003 . Actualizado a las 06:00 h.

?na avioneta Cessna Caravan surcará los cielos de toda la Península Ibérica con el nombre de La Coruña y el escudo institucional de la ciudad. Será uno de los aparatos con los que la empresa Air Pack pretende hacerse un hueco en el tráfico urgente de mercancías dentro del territorio español. El aparato, que hará un servicio diario a Madrid -con escalas previas en Avilés, León y Valladolid-, empezará a operar en el mes de julio o, a más tardar, en el de septiembre.Con ello, Alvedro recuperará parte del tráfico de mercancías perdido con la paulatina desaparición de enlaces aéreos con el resto del país. Las previsiones más realistas de la nueva compañía cifran en 250 toneladas anuales el incremento del flujo de mercancías hacia el resto de las terminales del país. En el mejor de los casos, esa cifra podría multiplicarse por dos en el primer ejercicio, aunque ello dependerá fundamentalmente de la demanda que surja entre las empresas coruñesas para el nuevo servicio.El alcalde, Francisco Vázquez, recibió ayer a los empresarios y les felicitó por una iniciativa que, a su juicio, «es un paso más en el relanzamiento de Alvedro».Sin embargo, las perspectivas a medio plazo, según los especialistas, son más bien lúgubres. El ansiado desembarco de la firma venezolana Avior en A Coruña para que operara con Barajas y El Prat se ha quedado, por el momento, en el limbo. «La crisis de Venezuela y la decisión de Chávez de nacionalizar el capital impide sacar fondos al extranjero», afirma una fuente cercana a las negociaciones.La empresa propiedad de la familia Folla buscó durante los últimos meses vías de apoyo financiero en las instituciones públicas y privadas de la ciudad. Sin embargo, en el Ayuntamiento conceden escasos visos de futuro a la iniciativa.En punto muerto se encuentran también otras gestiones con aerolíneas nacionales e internacionales. «Las empresas pequeñas temen que Iberia adopte una política de precios demasiado agresiva. Para evitarlo, piden ayudas de tipo económico a los organismos públicos. Y eso es ilegal», relata un conocedor de las interioridades de las conversaciones entre las diferentes operadoras y el Ayuntamiento coruñés.