La nueva Miss Coruña

La Voz

A CORUÑA

CÉSAR QUIAN

10 feb 2003 . Actualizado a las 06:00 h.

A Lucía Costoya se le acaba de hacer realidad su sueño más deseado, ser la candidata por A Coruña en el concurso de Miss España. Tiene 21 años, mide 180 larguísimos centímetros, es del barrio de Cuatro Caminos, trabaja en una tienda de moda joven, y admira, entre otras, a las modelos Laura Ponte y Esher Cañadas . El día de San Valentín lo celebrará con su novio. «Salgo con él desde hace cuatro años. Es la persona que más influyó para que me presentase», me comentó ayer poco después de conocer que había sido la seleccionada. Antes de acudir al certamen desfilará en la pasarela Pontus Veteris de Pontevedra que se celebrará el 26 de este mes. Otra coruñesa ?e llama Marina Oural Criado y, aunque nació en A Coruña, llevará la banda de Lugo ya que su madre es natural de esta localidad y el singular reglamento del concurso lo permite. A esta chica nadie le toma el pelo, ni siquiera sus alumnos. Licenciada en Filosofía debutó hace unos días cómo docente en el instituto Agra del Orzán. Un alumno gritó: «¡Viene la modelo!» Marina, con voz firme, aclaró: «Aquí soy la profesora, así que ojito». Lo mejor de los concursos de belleza son las chicas. Todo lo que se mueve alrededor de ellas deja bastante que desear. Tras el escándalo televisado del pasado año, por el momento lo único seguro de la edición del 2003 es que se celebrará el 23 de marzo en la localidad castellonense de Oropesa del Mar y que todas las jóvenes seleccionadas sueñan con el título y la fama que conlleva ganarlo. Entre pequeños ?Se imaginan a cinco mil quinientos niños encerrados en un museo? Una locura. A los guías de los museos científicos coruñeses les queda el consuelo de que irán llegando por tandas. Merced al acuerdo entre la Diputación y el Ayuntamiento, ayer comenzaron las visitas de los escolares. Los primeros, ahí los tienen, fueron los de Cambre y Sada. Bajo este lema la asociación de vecinos de Os Mallos presentó un concurso de fotografía en el que tienen cabida esas imágenes cotidianas, tanto positivas como negativas, que influyen en nuestro entorno. Desde una foto de una persona que utiliza un contenedor de vidrio hasta la de un vecino que sacude la alfombra por la ventana.