De un actor consagrado a las tablas y de un monólogo escrito con mano lúcida surge El Cerdo, obra de Raymond Cousse. ?La obra se presenta esta tarde, a las ocho y media, en el Rosalía. Sumisión, mediocridad, servidumbre... se vuelven crudas críticas en la boca del puerco, bajo cuya piel se sumerge Francisco Maestre. Recientemente le vimos convertido en un gran Falstaff en Las alegres comadres de Windsor, obra con la que ha estado de gira el pasado verano. Otros títulos de teatro: Pelo de Tormenta, La pereza y La bella Helena. -¿Qué representa un animal como el cerdo? -¿Qué aporta usted al personaje de Raymond Cousse? -¿Qué diferencia puede haber entre su trabajo y el de Juan Echanove, que también intrepretó este mismo personaje? -¿Es el monólogo lo más difícil para un actor?