La Meseta dicen que está más cerca tras la construcción de la autovía, una autovía que en A Coruña desemboca en autopista de peaje. Es cierto que existen alternativas gratuitas. Está la opción de visitar el municipio de Arteixo por el gasto de unos 13 kilómetros de combustible o optar por la tradicional N-VI. Allí hay que soportar los inconvenientes, en algunos tramos, de un único carril, atascos y retenciones continuas en O Seixal, tener la suerte de no atravesar en línea recta las curvas de Biona, soportar automóviles ocupando los arcenes, peatones que se echan a la vía ante la falta de aceras y acatar la obligación de circular a 50 kilómetros por los municipios de Cambre y Oleiros. Vecinos y políticos clamaron durante años por una respuesta seria por parte del Ministerio de Fomento, que intentó con parches como la reducción de la velocidad o una mayor vigilancia, solucionar ese caos. Ahora, la pregunta es qué inconvenientes se tendrán que soportar durante las obras y su efectividad final. Quizás haya que seguir reclamando que las barreras del peaje de la Autopista del Atlántico desaparezcan.