?o se habla de otra cosa. El frío dejó congelados el resto de asuntos. Tomo el pulso a la ciudad. Está tiritando. ¿Por qué las olas siempre son de frío, de lluvia, de negro Prestige y nunca de calor? Cierto es que entre la realidad del termómetro y el alarmismo televisivo hay unas décimas de diferencia pero yo, por si acaso, ya saqué los guantes del armario del olvido. Ayer, el termómetro no bajó de los siete grados. Todavía no es fiebre para un temporal. Salen de la nevera viejas controversias. ¿Cuándo fue la última vez que nevó en A Coruña? Sin dudarlo, un compañero que pasa de los treinta contesta: «Yo estaba en segundo de BUP». Su memoria me deja helado. Igual que la imagen que les muestro. Fue tomada ayer en el estadio de Riazor durante el entrenamiento del Deportivo. Cuando uno siente los colores, bien abrigado no se siente el frío. Historia con sabor En un día frío como el de hoy les cuento la sabrosa, original, y un poco picante, aventura empresarial de Ramiro Martínez García . Leer ayer que estar obeso a los cuarenta reduce en siete años la esperanza de vida me dejó bastante preocupado, pero mojé pan en la historia de Ramiro y recuperé el entusiasmo. Desde hace unos meses, este hombre elabora en un local de Herves, Carral, salsas artesanas para adobar carnes o pescados. «Me dijeron tantas veces que tenía que comercializar mis salsas que, ahora que estoy jubilado, decidí montar la empresa», afirma con ilusión salsera. Hecho a sí mismo Ramiro fue uno de tantos emigrantes gallegos en Suiza. Regresó hace más de veinte años y montó una carnicería en la ronda de Nelle. «Fui el primero en A Coruña en hacer criollos», me comenta sin tener en cuenta que semejante afirmación puede suscitar una polémica choricera. Ahora envasa 500 litros diarios de varios tipos de salsa y espera que sean muchos más, eso sí, sin la ayuda de máquinas. Mientras sostengo en la mano uno de los tarros, me cuenta que tienen pedidos de Madrid y Bilbao. Creo que voy a saltarme el régimen. Una vez más. Bajo este título el artista Pancho Castelo presentó ayer en la biblioteca Miguel González Garcés sus magníficas esculturas, en las que demuestra su dominio de un material tan difícil como la pizarra. Dénse una vuelta por allí. No se quedarán helados.