Atribuyen al sacerdote Carlos de la Fuente Martínez insultos y vejaciones públicas
20 dic 2002 . Actualizado a las 06:00 h.? Lágrimas, indignación y el abandono de la iglesia son algunas de las reacciones de los feligreses de Perillo a lo que consideran vejaciones y desmanes del párroco, Carlos de la Fuente Martínez, que lleva ahí más de trece años. Ante esta situación, un grupo de unos ocho vecinos va a emprender una campaña de recogida de firmas para que desde el Arzobispado se expulse a este sacerdote de la parroquia.? La mayoría de las quejas vienen provocadas por la celebración de sacramentos o por negarse a tocar las campanas o oficiar un funeral si se muere un vecino y se entierra en otra parroquia. Alejandra Tenreiro asegura que tuvo problemas a la hora de bautizar a su hijo. «Pois non o bautices, que como o teu hai moitos», afirma que fue la respuesta que dio al surgir un problema con la documentación. ?? Supuesta mala educación? Los padres de dos pequeños que pretendían celebrar el próximo año la Comunión afirman que el cura los expulsó del templo hace un mes. José Saavedra puntualiza que Carlos de la Fuente le tiró un libro a los pies y lo echó de la iglesia cuando intentó que su hija recibiera el mismo trato que otros dos pequeños que, con el mismo tiempo de catecismo, sí recibirán la comunión. Natalia Díaz, la madre de otra niña, relata una experiencia similar. «No tiene educación», asegura.? Varias parejas denuncian también que han tenido que casarse en otro templo ante la negativa del sacerdote a oficiar la ceremonia. Luis Álvaro López explica que a él la única opción que le ofreció era hacer su boda al mismo tiempo que las comuniones y a una futura novia, después de varias supuestas salidas de tono, le dijo que sólo realizaba funerales.?Feligresas asiduas al templo relatan que los desprecios son continuos y las humillaciones, públicas. Indican que incluso su actitud provocó que hace años un grupo de catequistas abandonara su labor. Además, se le acusa de usar los oficios para relatar las discusiones que tuvo con el grupo opositor dando siempre la versión de que fue él el insultado. Los críticos dicen estar dispuestos a celebrar un careo con el sacerdote para dilucidar quién dice la verdad y aclarar los hechos.